“Me resigné a lo que Dios dijera”: Así desafió la muerte José Alejandro en los 6 días atrapado en la mina Santa Fe
Sin agua, sin luz y atrapado: El relato de José Alejandro Cástulo Colín, minero que sobrevivió tras más de 100 horas bajo tierra
Durante más de cuatro días, José Alejandro Cástulo Colín permaneció atrapado bajo tierra, rodeado de lodo, oscuridad y silencio. Sin comida, sin agua y sin saber si saldría con vida, el minero tomó una decisión: mantener la calma y esperar.
“Me resigné… si me encontraban o no, a lo que Dios dijera”, relató a N+ tras ser rescatado.
Su historia es la primera luz en medio de la tragedia ocurrida en la mina Santa Fe, en el municipio de El Rosario, Sinaloa, donde aún tres trabajadores continúan desaparecidos.
El momento en que todo colapsó
La madrugada del 25 de marzo, José Alejandro, de 44 años y originario de Angangueo, Michoacán, realizaba su jornada habitual. Su trabajo consistía en operar maquinaria para limpiar y preparar zonas tras las explosiones de perforación.
Todo cambió cuando intentaba salir.
El nivel del lodo comenzó a bajar, lo que en un inicio le dio esperanza. Pero segundos después, la situación se volvió crítica: una masa de lodo irrumpió con fuerza tras el colapso de una presa de jales ubicada sobre la mina.
“Sabía que en cualquier momento tenía que reventar”, recordó.
Cuando vio que el lodo alcanzaba la maquinaria, reaccionó de inmediato: saltó y se refugió en un contrapozo, una cavidad que conecta distintos niveles de la mina. Ahí comenzaría su resistencia.
José Alejandro Cástulo Colín, minero atrapado en la mina Santa Fe, relató en exclusiva para N+ Foro cómo ocurrió el accidente y cómo sobrevivió las 100 horas bajo tierra, revelando detalles del rescate. #ExpresoDeLaMañana con @AnaOrdonana | #nmásforo | #SiempreEnVivo |… pic.twitter.com/sqJXoOtNP5
— N+ FORO (@nmasforo) March 30, 2026
Oscuridad total y silencio absoluto
El derrumbe dejó a José Alejandro completamente aislado. Sin luz, con el lodo alcanzándole por momentos hasta el estómago, apenas podía moverse.
“Estaba solo… toda la luz se la llevó el lodo”, contó. Sin posibilidad de avanzar hacia otra rampa, su única opción fue esperar.
Durante horas, y luego días, decidió guardar silencio para poder detectar cualquier señal del exterior: una voz, una máquina, cualquier indicio de rescate.
Sobrevivir sin agua ni comida
El tiempo perdió sentido. José Alejandro no podía distinguir entre día y noche. Su cuerpo comenzó a resentir la falta de agua y alimento, mientras la deshidratación avanzaba.
Aun así, su mente se mantuvo firme. Pensaba en su familia, especialmente en sus hijas, de 25 y 20 años, y en su nieta de 8. No tenía miedo a perder la vida.
“Se iban a quedar solas”, dijo.
Ese pensamiento se convirtió en su motor para resistir.
El primer contacto: cuando lo escucharon
Pasaron horas… luego días. Hasta que finalmente, entre el silencio, escuchó algo: Ruido. Era maquinaria.
Era la señal que había estado esperando. Comenzó a gritar, a orientar a los rescatistas desde la oscuridad.
“Hasta ya después, yo creo como al siguiente día o a los dos días fue que me empezaron a oír y ya les dije más o menos por dónde estaba, qué altura”, explicó.
Ese momento marcó el inicio del final de su encierro.
Un rescate contrarreloj
Las brigadas trabajaron durante más de 100 horas ininterrumpidas, enfrentando un terreno inestable y el riesgo constante de nuevos derrumbes.
La estrategia fue precisa: excavaciones controladas y ventilación constante.
Finalmente, la madrugada del 30 de marzo, a las 00:25 horas, lograron llegar hasta él. José Alejandro fue rescatado con vida.
Su estado de salud: estable y fuera de peligro
Tras su rescate, fue trasladado en helicóptero al Hospital General de Mazatlán.
Los médicos confirmaron que su estado es estable:
Deshidratación
Ligera desorientación inicial
Escoriaciones en brazos y piernas
Sin lesiones graves.
“A su llegada estaba desorientado, pero ya está consciente y estable”, informó el subdirector médico César Tonatiuh Rocha Puente. Hoy permanece en observación, pero fuera de peligro.
“Nunca tuve miedo de morir”
A pesar de la experiencia, José Alejandro asegura que nunca sintió miedo de perder la vida.
“Guardé la calma… fui paciente”, dijo.
Con casi 19 años de experiencia en la minería, sabía que trabajaba en una zona de riesgo. Sin embargo, nunca había enfrentado algo similar.
La tragedia no ha terminado
Aunque su rescate representa un avance, la emergencia continúa. Tres mineros siguen atrapados, sin ser localizados.
En la zona permanecen elementos de:
Secretaría de la Defensa Nacional
Marina
Protección Civil
Secretaría de Seguridad
Las familias esperan, entre la angustia y la esperanza.
Una historia de resistencia
José Alejandro sobrevivió más de 100 horas bajo tierra. Sin agua. Sin comida. Sin certeza. Este lunes 30 de marzo fue dado de alto. Solo con su fe, su experiencia y la idea de volver a ver a su familia.
Hoy, su voz no solo cuenta lo que vivió. También recuerda lo que aún falta: rescatar a quienes siguen atrapados.
Únete al canal de WhatsApp y recibe en tu celular lo más importante de México y el mundo con el análisis y la voz de Guillermo Ortega Ruiz.