Profeco y Condusef alertan que el consumo emocional puede llevar al sobreendeudamiento
El estrés, enojo, la tristeza, frustración y preocupación, pero también la alegría o el entusiasmo son emociones que pueden influir en la toma de decisi...
El estrés, enojo, la tristeza, frustración y preocupación, pero también la alegría o el entusiasmo son emociones que pueden influir en la toma de decisiones de consumo y que impactan directamente el bolsillo de las mexicanas y mexicanos.
Así lo alertan la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), por lo que hacen algunas recomendaciones para cuidar el dinero de disparadores psicológicos que pueden poner en riesgo la estabilidad financiera de las y los consumidores.
Señalan que las compras compulsivas y la constante comparación con estilos de vida que no corresponden con los ingresos propios se convierten en un problema cuando se llevan a cabo de manera habitual.
Por ello, consideran fundamental definir límites y prioridades que eviten el sobreendeudamiento, estrés financiero, la morosidad o la incapacidad de pago.
Indican que para no afectar el historial crediticio y complicar el acceso a futuros financiamientos, en un artículo de la Revista del Consumidor se propone identificar las emociones que intervienen o detonan la urgencia de compra y sustituirlo por otra actividad, como salir a caminar, hacer ejercicio o llamar a algún ser querido.
Acciones recomendadas por Profeco y Condusef para el consumo responsable
Comentan que las redes sociales y la publicidad tienen la capacidad de determinar en qué gastar y cuándo comprar, sumado a la presión que crea la ilusión en el entorno digital de que todas las personas viven con lujos o consumen deliberadamente.
Por ello, la Profeco y la Condusef sugieren definir las prioridades financieras, establecer metas apegadas a la realidad personal, enfocarse en los objetivos y dejar de compararse con el contenido digital creado para aspirar un estilo de vida ficticio.
En la revista se recuerda la importancia de llevar un registro de gastos y organizar un presupuesto donde cada monto tenga un propósito.
Una forma de hacerlo es a través de la regla 50/30/20, que consiste en destinar el 50% de los ingresos a las necesidades básicas, el 30% a gastos personales y el 20% al ahorro o pago de deudas.
La Procuraduría reitera la necesidad de adoptar hábitos de consumo responsable que empoderen las decisiones de compra, que favorezcan el cuidado del bolsillo familiar y contribuyan a alcanzar las metas definidas a mediano y largo plazo.
Información para Ovaciones de Aida Ramírez.