Lo que revela el VIDEO detrás de la masacre de Tehuitzingo: José Alfredo “N”, el presunto responsable

Metzli Escalante 18 mayo, 2026

Masacre en Tehuitzingo: el video de José Alfredo “N” que destapó el horror dentro de su propia familia, Torres Aguilar

 ©Especial. - José Alfredo “N”.

La masacre ocurrida en la comunidad de Texcalapa, en el municipio de Tehuitzingo, Puebla, ya es considerada una de las tragedias familiares más brutales registradas recientemente en México. Diez personas asesinadas, entre ellas menores de edad y una bebé recién nacida, dejaron una escena de horror que hoy mantiene bajo investigación a uno de los propios integrantes de la familia: José Alfredo “N”.

Mientras las autoridades continúan las indagatorias, un video difundido en las últimas horas se ha convertido en una pieza clave para entender la principal línea de investigación. En la grabación, el joven habla de sus problemas de adicción, culpa a sus padres por su situación y lanza una frase que hoy cobra fuerza en medio de la tragedia: “No me busquen más”.

El video que cambió la investigación

De acuerdo con información de la Fiscalía General del Estado de Puebla, el multihomicidio no estaría relacionado con el narcotráfico ni con grupos del crimen organizado. La hipótesis principal apunta a un conflicto familiar alimentado por resentimientos, problemas de adicciones y disputas por tierras.

José Alfredo “N”, identificado como hijo de Cecilio Torres Gervacio y Marcela Aguilar Morales, dueños del rancho donde ocurrió la masacre, habría salido el pasado 20 de abril de un anexo donde recibía tratamiento por consumo de cristal, cocaína y alcohol.

En un supuesto video difundido por medios locales y nacionales, el joven aparece hablando sobre su vida y responsabilizando directamente a sus padres de haberlo llevado a las drogas.

“Tuve que tomar medidas más allá de lo normal”, menciona en la grabación.

También asegura que era obligado a trabajar jornadas excesivas y sin descanso. En otro momento del video afirma que abandonó Puebla y que no quería ser encontrado para evitar volver a “ser esclavizado” por su familia.

La noche en que el horror llegó a Texcalapa

La reconstrucción de los hechos revela que desde el jueves 14 de mayo la comunidad quedó prácticamente incomunicada por una falla técnica que dejó sin señal telefónica ni acceso a internet a varias zonas de Tehuitzingo. Esa situación retrasó durante horas la llegada de ayuda.

La noche del 16 de mayo, la familia Torres permanecía en su rancho cuando la cisterna se quedó sin agua. Solicitaron una pipa para abastecerse, pero tras descargar el líquido, la unidad presentó una falla mecánica y tuvieron que llamar a un mecánico local.

Horas después, durante la madrugada del domingo 17 de mayo, el silencio de la región fue interrumpido por ráfagas de disparos.

Vecinos relataron haber visto vehículos con sujetos armados escapar a toda velocidad de la propiedad.

Entre las 06:00 y las 08:00 de la mañana, habitantes que acudieron al rancho encontraron los primeros cuerpos tirados afuera de la vivienda. El escenario era devastador.

 ©Especial. - Autoridades en Tehuitzingo.

Así encontraron a las víctimas

Cuando policías municipales llegaron al lugar, localizaron cadáveres dentro y fuera del inmueble. En el trayecto al hospital, una mujer que aún presentaba signos vitales murió debido a la gravedad de las heridas.

El saldo oficial fue de 10 personas asesinadas:

  • Cuatro hombres adultos

  • Tres mujeres

  • Dos menores de edad

  • Una bebé de apenas un mes y 20 días de nacida

La Fiscalía confirmó posteriormente que seis de las víctimas pertenecían a la familia Torres y cuatro más eran trabajadores del rancho.

Las víctimas identificadas fueron:

La familia

  • Cecilio

  • Marcela

  • Roberto Torres Aguilar

  • José María Torres Aguilar

  • Gabriela Torres Aguilar

  • Carolina, una bebé recién nacida

Los trabajadores

  • Efrén Ventura Martínez

  • José García Contreras

  • Kevin Solís Velázquez

  • Martha Flores Crisóstomo

De acuerdo con la fiscal Idamis Pastor Betancourt, la bebé murió por asfixia después de que su madre intentó protegerla durante el ataque armado.

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Las armas y la línea familiar

Durante las diligencias, peritos localizaron 18 casquillos balísticos calibre .22 y 9 milímetros.

Ese detalle fue clave para que la Fiscalía descartara, hasta ahora, la participación de grupos criminales organizados, ya que normalmente utilizan armamento de uso exclusivo del Ejército.

“Los calibres que usa la delincuencia organizada no son de este nivel”, explicó la fiscal.

La funcionaria confirmó además que existen al menos tres personas identificadas como presuntamente relacionadas con el crimen y reiteró que los responsables serían familiares de las víctimas.

Hubo un conflicto familiar por tierras y, desafortunadamente, el victimario junto con otras personas tomó esta decisión”, declaró.

Tehuitzingo, bajo resguardo militar

Tras la masacre, elementos de la Policía Estatal, Guardia Nacional, SEDENA y fuerzas ministeriales desplegaron un operativo permanente en Tehuitzingo.

El secretario de Seguridad Pública estatal, Francisco Sánchez, informó que se reforzó la vigilancia debido a la complejidad geográfica de la zona, donde incluso existen comunidades sin cobertura telefónica.

Mientras tanto, los cuerpos de las víctimas comenzaron a ser entregados a sus familiares para los servicios funerarios.

Gobernador promete justicia

El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, condenó la masacre y aseguró que no habrá impunidad.

“Es un hecho reprobable y deleznable. Nuestro objetivo es detener al o los responsables”, afirmó durante una conferencia de prensa.

También el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, expresó indignación por el asesinato de menores y una bebé recién nacida.

“¿Ajuste de cuentas? ¿Venganza? No es posible asesinar recién nacidos”, cuestionó durante una misa en la Catedral de Puebla.

El silencio que quedó en Texcalapa

Hoy, Tehuitzingo permanece marcado por el miedo y el luto. Con el regreso paulatino de la señal telefónica en la región, la comunidad intenta comprender cómo una disputa familiar, mezclada con adicciones y resentimientos, terminó en el exterminio de toda una familia.

Mientras la Fiscalía continúa las investigaciones y no hay detenidos oficialmente, el nombre de José Alfredo “N” permanece en el centro de un caso que ha conmocionado a Puebla y a todo México.

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