¿Se pudo evitar la muerte de 6 personas de Tultitlán? Vecinos ya habían exigido reparar el drenaje de Cueyamil

Anahlin Rosales 7 septiembre, 2026

Habitantes de Bosques de Tultitlán protestaron desde 2024 y nuevamente en marzo y junio de 2026 por inundaciones y obras hidráulicas pendientes alrededor de Cueyamil

 ©Especial - Vecinos habían exigido obras en Cueyamil.

La inundación que dejó atrapada una unidad de transporte y antecedió a la muerte de seis personas en Tultitlán ocurrió en un punto cuyo problema hidráulico llevaba meses documentado. Vecinos de Bosques de Tultitlán habían bloqueado vialidades, protestado frente a la estación Cueyamil y exigido terminar obras de drenaje sobre avenida Recursos Hidráulicos, justamente el corredor donde la camioneta quedó inmovilizada durante la lluvia del domingo 6 de septiembre.

Las seis víctimas —cuatro hombres y dos mujeres— viajaban en una unidad de la Ruta 30 que quedó varada cerca del cruce de Recursos Hidráulicos e Isidro Fabela. El agua superó los 60 centímetros y la investigación mantiene como posible causa de muerte una intoxicación por gas carburante. Tres personas quedaron dentro del vehículo y otras tres consiguieron salir, pero se desplomaron en la vía pública.

Vecinos llevaban meses advirtiendo que Cueyamil volvería a inundarse

Las advertencias no comenzaron después de la tragedia. El 26 de marzo de 2026, habitantes de Bosques de Tultitlán bloquearon la Vía José López Portillo para reclamar a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) obras relacionadas con el drenaje y daños atribuidos a la ampliación del Tren Suburbano hacia el AIFA. Entre las consignas que llevaron a la protesta apareció una especialmente directa: “No queremos inundaciones”.

El problema tenía antecedentes aún más antiguos. En septiembre de 2024, familias del fraccionamiento denunciaron que el agua había entrado a sus viviendas en al menos tres ocasiones durante aquel año y afirmaron que los problemas de drenaje se agravaron durante las obras ferroviarias. En octubre volvieron a movilizarse y aseguraron que alrededor de 500 familias estaban afectadas.

La preocupación aumentó con la construcción de la estación Cueyamil. Habitantes explicaron que la elevación de la vía y un muro de concreto modificaron el paso natural de los escurrimientos procedentes de la Sierra de Guadalupe, creando un corredor donde el agua podía alcanzar entre 40 centímetros y un metro.

El drenaje de Recursos Hidráulicos seguía pendiente en junio

El 9 de junio de 2026, apenas tres meses antes de las seis muertes, vecinos volvieron a cerrar accesos alrededor de Cueyamil. Denunciaron que las obras de introducción de drenaje sobre avenida Recursos Hidráulicos llevaban aproximadamente dos semanas detenidas y reclamaron el cumplimiento de compromisos asumidos durante la construcción del Tren Felipe Ángeles.

Ese día bloquearon Recursos Hidráulicos, Boulevard Tultitlán y posteriormente la Vía López Portillo. Después de unas seis horas de movilización, autoridades estatales aceptaron propuestas relacionadas con la reconstrucción de una barda y la atención del drenaje. Las obras hidráulicas, que habían permanecido frenadas, fueron retomadas durante aquella jornada.

La alarma vecinal recibió una prueba inmediata. Un día después de la protesta, el 10 de junio, las lluvias volvieron a inundar Recursos Hidráulicos a la altura de Cueyamil. La Jornada documentó que el punto se anegó nuevamente mientras todavía había material destinado a la construcción del sistema de desagüe.

El propio gobierno municipal reconoció entonces que Tultitlán realizaba desazolve y operaba un cárcamo en el cruce de Boulevard Tultitlán y Recursos Hidráulicos, pero sostuvo que el proyecto hidráulico pendiente correspondía a la SICT y a la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM).

 ©Especial

¿El drenaje habría evitado las seis muertes en Tultitlán?

Las protestas reclamaban precisamente infraestructura para reducir inundaciones en Recursos Hidráulicos y el entorno de Cueyamil, y fue en ese corredor donde la unidad quedó atrapada por el nivel del agua durante la madrugada del 7 de septiembre.

La razón es que la inundación explica por qué la camioneta quedó inmovilizada, pero la causa médica preliminar de los fallecimientos es otra: una presunta intoxicación por gas carburante. La Fiscalía mexiquense deberá determinar cómo se produjo la fuga, por qué el gas entró al vehículo y qué papel tuvieron el agua, el motor encendido y las condiciones mecánicas de la unidad.

Incluso la reconstrucción inicial apunta a que el vehículo ya había encontrado problemas por la lluvia antes de llegar a Cueyamil. UnoTV publicó que el conductor intentó abandonar una zona inundada y avanzó hacia Recursos Hidráulicos, donde finalmente quedó atrapado entre agua, lodo y materiales relacionados con trabajos de repavimentación.

Únete al canal de WhatsApp y recibe en tu celular lo más importante de México y el mundo con el análisis y la voz de Guillermo Ortega Ruiz.