Una noche, tres versiones de Ayotzinapa: Así cambió la "verdad" de los 43 normalistas; de EPN a Sheinbaum

Metzli Escalante 26 septiembre, 2026

Ayotzinapa, 12 años después: de la “verdad histórica” de Enrique Peña Nieto a las nuevas pistas que investiga Claudia Sheinbaum

 ©Cuartoscuro. - Ayotzinapa.

Una sola noche ha producido tres formas distintas de investigar y explicar Ayotzinapa. Enrique Peña Nieto concentró el destino de los 43 normalistas en el basurero de Cocula; Andrés Manuel López Obrador rompió con esa versión y sostuvo que los estudiantes fueron separados y llevados a distintos lugares; Claudia Sheinbaum ha vuelto sobre la evidencia acumulada para reconstruir conexiones mediante telefonía, tecnología y nuevas líneas de investigación.

A 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, ocurrida la noche del 26 de septiembre de 2014, la pregunta esencial permanece abierta: ¿qué ocurrió con ellos y dónde están?

Lo que sí ha cambiado profundamente es la forma en que el Estado mexicano ha intentado responder.

Durante tres gobiernos federales, el caso pasó de una explicación concentrada en un solo lugar, a una investigación que planteó múltiples destinos, hasta llegar a un nuevo intento por reconstruir una red de llamadas, personas, lugares, videos y movimientos.

La evolución puede resumirse así: Peña Nieto: una ruta. López Obrador: múltiples rutas. Sheinbaum: reconstruir la red.

Peña Nieto: una sola ruta hacia el basurero de Cocula

El caso Ayotzinapa ocurrió durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. Aunque inicialmente la investigación correspondió principalmente a las autoridades de Guerrero, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) terminó atrayendo buena parte de las pesquisas.

El momento que definió la estrategia de aquel gobierno llegó con el entonces procurador Jesús Murillo Karam.

La PGR construyó la explicación que posteriormente sería conocida como la “verdad histórica”: policías municipales habrían entregado a los estudiantes a integrantes de Guerreros Unidos; los jóvenes habrían sido asesinados e incinerados en el basurero de Cocula, y sus restos arrojados al río San Juan.

El 27 de enero de 2015, Murillo Karam presentó públicamente esa reconstrucción como la llamada “verdad histórica”.

Sin embargo, la llegada a México del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) en marzo de 2015 cambió el rumbo del caso. Sus investigaciones cuestionaron elementos fundamentales de la versión oficial y documentaron irregularidades.

Con el paso del tiempo también aparecieron denuncias de tortura contra detenidos, manipulación de evidencia y deficiencias en la investigación. En 2018, el mecanismo de seguimiento de la CIDH todavía advertía de una investigación fragmentada e incompleta y de la falta de avances importantes.

Así, una característica marcó la etapa de Peña Nieto: el Estado pasó de investigar una desaparición a defender una explicación oficial de lo ocurrido.

López Obrador: de un solo destino a múltiples rutas

Cuando Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia en 2018, prometió reabrir el expediente y conocer la verdad.

Su gobierno creó la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (CoVAJ) y, en 2019, una Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA) dentro de la Fiscalía. También permitió el regreso del GIEI.

La investigación volvió sobre archivos militares, telefonía, documentos del CISEN y de Marina, escuchas de Guerreros Unidos en Chicago, policías, funcionarios y militares.

En agosto de 2022 llegó el mayor rompimiento oficial con la explicación del sexenio anterior: el gobierno mexicano declaró que Ayotzinapa fue un crimen de Estado.

La CoVAJ sostuvo que participaron integrantes de Guerreros Unidos y agentes de distintas instituciones estatales, además de señalar que autoridades federales, estatales y municipales conocieron los movimientos de los estudiantes.

También cambió la reconstrucción sobre el destino de los jóvenes.

La nueva investigación sostuvo que los 43 no permanecieron juntos, sino que fueron separados en al menos tres grupos y trasladados a diferentes lugares.

En 2022, Alejandro Encinas mencionó distintos posibles destinos derivados de testimonios e investigaciones: el río Balsas, Pueblo Viejo, una mina rumbo a Taxco y otros puntos, además de la hipótesis de que algunos estudiantes habrían permanecido con vida después de aquella noche.

Si Peña Nieto concentró, López Obrador dispersó.

Murillo Karam: el símbolo del cambio entre dos gobiernos

El contraste entre ambos sexenios quedó representado por lo ocurrido con Jesús Murillo Karam.

Durante el gobierno de Peña Nieto, el entonces procurador encabezó la presentación de la “verdad histórica”. Durante el gobierno de López Obrador terminó detenido.

El 19 de agosto de 2022, un día después de la presentación de las conclusiones de la CoVAJ, la FGR detuvo a Murillo Karam por su presunta responsabilidad en delitos relacionados con tortura, desaparición forzada y contra la administración de justicia.

El gobierno que había prometido desmontar la explicación anterior terminó investigando también la manera en que aquella versión había sido construida.

Pero el sexenio de López Obrador terminó enfrentando otro problema: el papel del Ejército y los archivos militares.

El GIEI investigó documentación de Sedena y Semar, así como información relacionada con militares, comunicaciones y vigilancia alrededor de los estudiantes.

El gobierno sostuvo que había entregado la información existente; las familias y sus representantes insistieron en que todavía faltaban documentos.

La relación se deterioró y el GIEI terminó su trabajo en México en 2023, dejando el acceso a documentación militar como uno de los grandes asuntos pendientes.

Así, López Obrador terminó su administración después de haber desmontado oficialmente la “verdad histórica”, reconocido un crimen de Estado, creado nuevas instancias e investigado a funcionarios y militares, pero sin encontrar a los 43 y enfrentado con las familias por la información militar.

Sheinbaum: regresar a las pruebas y reconstruir la red

Claudia Sheinbaum recibió en 2024 un expediente muy diferente al que López Obrador había encontrado seis años antes.

La pregunta ya no era únicamente si la “verdad histórica” tenía inconsistencias. Ahora era: si esa explicación fue desmontada, ¿qué ocurrió realmente con los 43?

Su gobierno comenzó a impulsar un enfoque basado en tecnología, telefonía y reconstrucción de datos.

Sheinbaum ha explicado que antiguas sábanas telefónicas, estudiadas anteriormente hasta determinado nivel, están siendo revisadas con otras herramientas para reconstruir conexiones: quién llamó a quién, a qué hora, cuántas veces, con quién se conectaba, qué ocurrió después.

También volvió a aparecer como línea de investigación el autobús detenido frente al Palacio de Justicia y su grabación.

En agosto de 2026, después de una reunión con las familias, Sheinbaum explicó que el fiscal especializado había presentado nuevas líneas y avances.

Los representantes de los familiares reconocieron progresos particularmente relacionados con telefonía, aunque señalaron que todavía estaban lejos de saber dónde están los estudiantes.

La Secretaría de Gobernación ha descrito esta etapa mediante nuevas metodologías, herramientas tecnológicas, reanálisis de información, búsquedas de campo, nuevas líneas de investigación y nuevas detenciones.

TE PUEDE INTERESAR:

De Cocula a una funeraria: una pista que reaparece casi 12 años después

Uno de los puntos que vuelve a cobrar relevancia es el fuego y el posible destino de los restos.

La posibilidad de investigar lugares diferentes al basurero de Cocula no surgió en 2026. Desde años atrás, el plan de investigación contemplaba examinar lugares compatibles con restos cremados y revisar hornos de cremación públicos y privados de Iguala y Cocula.

Ahora, una funeraria de Iguala volvió a aparecer dentro de las investigaciones.

Una investigación de La Jornada reportó bolsas con restos en estudio y señaló que el establecimiento tenía tres hornos, uno de ellos sin registro oficial. Sheinbaum confirmó que el sitio era investigado, pero evitó adelantar conclusiones.

Hasta ahora, no existen resultados públicos que permitan afirmar que los restos encontrados ahí pertenezcan a los 43 normalistas.

Según la información recopilada, esa funeraria tenía desde 2011 una concesión relacionada con el Servicio Médico Forense y contaba con tres crematorios.

La pregunta, entonces, no es únicamente si los estudiantes estuvieron ahí, algo que no está demostrado, sino cómo un lugar que ya aparecía en las investigaciones terminó convirtiéndose, casi 12 años después, en una de las nuevas líneas del caso.

El problema que pasó de AMLO a Sheinbaum: los archivos militares

Aunque cambió la metodología, existe un conflicto que atraviesa las dos últimas administraciones: la información militar. Las familias continúan reclamando documentos de las Fuerzas Armadas.

Durante su reunión de agosto de 2026 volvieron a plantear el asunto de los folios militares y, según sus representantes, no recibieron nueva información sustancial.

También solicitaron el regreso del GIEI. De acuerdo con el abogado de las familias, Sheinbaum asumió el compromiso de que Gobernación estableciera contacto directamente con los expertos para analizar esa posibilidad.

De esta manera, el nuevo gobierno intenta abrir líneas de investigación mientras mantiene pendiente uno de los principales conflictos heredados del sexenio anterior.

ACERCA DEL TEMA:

Una ruta, múltiples rutas y una red: así cambió Ayotzinapa

Casi 12 años después, los tres gobiernos han trabajado sobre la misma noche y, en buena medida, sobre evidencia acumulada desde 2014. Lo que ha cambiado es la manera de conectar las piezas.

Con Enrique Peña Nieto, la investigación se concentró en una ruta. Con Andrés Manuel López Obrador, el escenario se multiplicó. Con Claudia Sheinbaum, la investigación busca reconstruir una red.

Del basurero de Cocula a las sábanas telefónicas, de un solo destino a múltiples escenarios y de ahí a una red de conexiones, Ayotzinapa ha atravesado tres gobiernos y tres maneras distintas de intentar reconstruir la misma noche.

Sin embargo, permanece sin respuesta la pregunta que acompaña al caso desde el 26 de septiembre de 2014: dónde están los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Únete al canal de WhatsApp y recibe en tu celular lo más importante de México y el mundo con el análisis y la voz de Guillermo Ortega Ruiz.