Así fue la historia de amor entre Lucía Méndez y Pedro Torres

Alejandra Jiménez 30 enero, 2026

La muerte del productor Pedro Torres revive una de las historias sentimentales más recordadas del espectáculo mexicano

 ©Especial - La historia de amor entre Lucía Méndez y Pedro Torres comenzó a finales de la década de 1980.

La relación entre Pedro Torres y Lucía Méndez fue una de las más emblemáticas del entretenimiento mexicano a finales de los años ochenta. Aunque su matrimonio terminó en 1996, el productor y la actriz conservaron una relación cercana y respetuosa que se mantuvo intacta hasta el fallecimiento del creador televisivo, ocurrido este viernes a los 72 años de edad.

Una historia que nació entre cámaras y fama

La historia de amor entre Lucía Méndez y Pedro Torres comenzó a finales de la década de 1980, cuando ambos atravesaban uno de los momentos más exitosos de sus carreras.

Torres se consolidaba como un productor innovador, responsable de videoclips para artistas como Luis Miguel y Juan Gabriel, además de proyectos publicitarios y televisivos que transformaron el lenguaje audiovisual en México. Méndez, por su parte, vivía el auge de su carrera como protagonista de telenovelas icónicas como Tú o nadie y El extraño retorno de Diana Salazar.

Fue en ese cruce entre creatividad, fama y ambición artística donde surgió una relación que rápidamente se volvió sólida, tanto en lo personal como en lo profesional.

Complicidad profesional y amor personal

Pedro Torres se involucró activamente en la carrera artística de la actriz. Produjo algunos de sus videoclips y colaboró en el espectáculo Noches de cabaret, presentado en el mítico centro nocturno El Patio, uno de los escenarios más importantes del espectáculo mexicano antes de su demolición.

En diversas entrevistas, el productor reconoció la relevancia que Lucía Méndez tuvo en su vida.

“Con Lucía fue maravillosa la relación, viajamos al Líbano, hicimos mil cosas. Era una gran complicidad profesional y personal. Ha sido una historia muy importante en mi vida”, relató en una conversación con Isabel Lascurain.

Incluso admitió que fue ella quien transformó su imagen pública. “Me puso traje, me puso corbata”, dijo entre risas, reconociendo el estilo y la influencia de la actriz.

El nacimiento de Pedro Antonio, su mayor unión

En 1988 nació Pedro Antonio Torres Méndez, el único hijo de la pareja y el vínculo que marcaría para siempre su relación. El compositor Juan Gabriel fue el padrino de bautizo, reflejo del círculo cercano que ambos compartían en el mundo artístico.

Para Lucía Méndez, la llegada de su hijo significó una transformación profunda. Años después, ella misma ha afirmado que Pedro Antonio fue el centro de su vida y la razón por la que siempre mantuvo una relación respetuosa con Torres.

El hijo de ambos siguió los pasos de su padre en la producción audiovisual y, recientemente, la actriz había compartido que la familia atravesaba un momento difícil por el delicado estado de salud del productor.

Una separación sin conflicto

Aunque su matrimonio no perduró, la pareja decidió poner fin a su relación de manera civilizada. El 15 de septiembre de 1996 organizaron una reunión a la que llamaron “La noche de la Independencia”, en la que anunciaron a sus amigos su separación.

Para entonces, ya no eran pareja, sino amigos.

Desde ese momento, su relación se sostuvo sobre el respeto, el afecto y la crianza compartida de su hijo, evitando escándalos y manteniendo siempre una imagen de unión familiar.

El adiós de Lucía Méndez

Tras confirmarse la muerte del productor, la actriz compartió un mensaje que resume la profundidad del vínculo que los unió:

“Hoy se despide un genio, un visionario y el hombre que me dio el regalo más grande de mi vida: mi hijo. Gracias por tantos años de cariño y por esa unión familiar que siempre mantuvimos a pesar del tiempo. Descansa en paz”.

El mensaje conmovió al medio artístico y evidenció que, aunque la historia de amor terminó como pareja, nunca se rompió como familia.

Un amor que trascendió el tiempo

La historia entre Pedro Torres y Lucía Méndez no fue un romance de escándalo, sino una relación construida desde la complicidad, el respeto y la madurez emocional.

Hoy, tras la muerte del productor, su vínculo recobra relevancia no solo por la nostalgia, sino porque representa uno de los capítulos más luminosos del espectáculo mexicano: el de dos figuras que se amaron, formaron una familia y eligieron permanecer unidos incluso cuando el amor romántico llegó a su fin.

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