Lo que dijo Trump sobre el show de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl 2026: “uno de los peores”
“Una bofetada para Estados Unidos”: así criticó Donald Trump el histórico show de Bad Bunny en el Super Bowl LX
El show de medio tiempo del Super Bowl LX, encabezado por Bad Bunny, no solo marcó un hito cultural al convertirse en el primero con un repertorio completamente en español, sino que también desató una fuerte polémica política. El protagonista de las críticas más duras fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó el espectáculo como “absolutamente terrible” y “uno de los peores de la historia”.
La presentación se llevó a cabo en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, y fue seguida por millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, pocas horas después de finalizado el espectáculo, Trump utilizó su red social Truth Social para lanzar un extenso y contundente mensaje contra el artista puertorriqueño y contra la NFL.
“El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, ¡uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia”, escribió el mandatario.
Trump también cuestionó que Bad Bunny cantara en español y aseguró que “nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”, además de calificar los bailes como “repugnantes”, especialmente para los niños que vieron el evento en Estados Unidos y el resto del mundo. En su mensaje, fue más allá y describió el show como “una bofetada” para el país.
“No hay nada inspirador en este desastre de espectáculo de medio tiempo; recibirá excelentes críticas de los medios de comunicación falsos, porque no tienen ni idea de lo que está sucediendo en el mundo real”, agregó Trump, quien incluso aprovechó para criticar una nueva regla de inicio de la NFL y cerrar su publicación con su lema: “¡HAGAMOS A ESTADOS UNIDOS GRANDE DE NUEVO!”.
Un show alterno impulsado por aliados de Trump
La controversia no se limitó a las declaraciones del presidente. El grupo conservador Turning Point USA, afín a Donald Trump, organizó un espectáculo alterno denominado All-American Halftime Show, que fue transmitido en vivo a través de redes sociales como contrapeso al show de Bad Bunny.
El evento contó con la participación estelar de Kid Rock, cantante de country conocido por mezclar rap, rock, blues, heavy metal y funk, además de otros artistas como Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett.
Las cifras de audiencia del show alterno crecieron rápidamente. Al finalizar el segundo cuarto del partido, la transmisión en YouTube ya registraba casi dos millones de espectadores. Para cuando Bad Bunny apareció en el campo, el evento paralelo alcanzó 3.3 millones de personas conectadas al mismo tiempo, y en su punto máximo llegó a 4.8 millones de visualizaciones.
En los comentarios, numerosos usuarios agradecieron a Trump por impulsar un espectáculo que, según ellos, “respetaba la esencia nacional del juego” y no estaba “en un idioma diferente”, en referencia al español utilizado por Bad Bunny. El propio presidente había llamado públicamente a no ver el show del artista puertorriqueño debido a sus críticas previas a la política migratoria estadounidense, convocatoria que fue seguida por casi cinco millones de personas.
El espectáculo de Bad Bunny: identidad latina y mensaje de diversidad
Bad Bunny abrió su presentación vestido de blanco, con guantes y un balón de fútbol americano bajo el brazo, interpretando “Tití Me Preguntó”. Su show fue histórico no solo por el idioma, sino por la narrativa visual: una escenografía que evocaba un campo cañero, reminiscente de Puerto Rico, Cuba y otros rincones de América Latina.
El escenario estuvo adornado con banderas de países latinoamericanos, mientras en la pantalla principal se proyectó una frase en inglés que resumió el espíritu del espectáculo:
“The only thing more powerful than hate is love” (La única cosa más poderosa que el odio es el amor).
Aunque muchos esperaban un discurso político directo contra las políticas antiinmigrantes o los gobiernos autoritarios, el mensaje de Bad Bunny fue distinto: una exaltación de la diversidad cultural y del aporte de las comunidades latinas a Estados Unidos.
Una polémica que trascendió el espectáculo
La presentación de Bad Bunny fue ampliamente aplaudida por el público y recibió numerosos comentarios positivos, pero también provocó una ola de críticas que alcanzó el más alto nivel político. Días antes del Super Bowl, el 24 de enero, Donald Trump ya había anunciado que no asistiría al partido debido a la participación de Bad Bunny y Green Day.
“Estoy en contra de ellos. Creo que es una pésima elección. Lo único que hace es sembrar odio. Terrible”, declaró entonces desde el Despacho Oval en una entrevista con The New York.
Trump aclaró posteriormente que la selección de los artistas no era la única razón de su ausencia y añadió que el estadio le quedaba “demasiado lejos”, asegurando que, de haber estado más cerca, sí habría asistido.
Así, el medio tiempo del Super Bowl 2026 quedó marcado no solo como un momento histórico para la música latina, sino también como un nuevo punto de choque entre la cultura pop y la política estadounidense.
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