El otro saldo del 11-S: las enfermedades que aparecieron años después de la caída de las Torres Gemelas

Elena Martínez 8 septiembre, 2026

A 25 años de los atentados, miles de rescatistas, trabajadores, residentes y sobrevivientes enfrentan cáncer, enfermedades respiratorias y trastornos de salud mental

 ©EFE. - A 25 años de los atentados, miles de rescatistas, trabajadores, residentes y sobrevivientes enfrentan cáncer, enfermedades respiratorias y trastornos de salud mental.

El derrumbe de las Torres Gemelas no terminó cuando se apagaron los incendios y comenzaron a retirarse los escombros de la Zona Cero. Durante meses, una mezcla de polvo, humo y materiales pulverizados permaneció en el aire de Lower Manhattan y fue respirada por bomberos, policías, rescatistas, trabajadores de limpieza, residentes y estudiantes.

Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, miles de esas personas enfrentan cáncer, enfermedades respiratorias, problemas gastrointestinales y trastornos de salud mental relacionados con la exposición posterior a los ataques.

El problema alcanzó una dimensión que en 2001 difícilmente podía anticiparse. El Programa de Salud del World Trade Center, administrado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), estima que alrededor de 400 mil personas estuvieron expuestas a contaminantes tóxicos, riesgos físicos y condiciones de estrés extremo durante los días, semanas y meses posteriores a los atentados.

Entre ellos no solamente estaban quienes participaron directamente en las labores de rescate, sino también personas que vivían, trabajaban o estudiaban en el área afectada.

¿Qué respiraron quienes estuvieron cerca de la Zona Cero?

Cuando las Torres Gemelas colapsaron, toneladas de concreto, vidrio y materiales de construcción quedaron pulverizados. Durante meses, rescatistas y habitantes estuvieron expuestos a partículas suspendidas procedentes de los edificios destruidos. Con el paso del tiempo comenzaron a documentarse problemas respiratorios entre quienes habían participado en las labores de rescate y recuperación, incluido el denominado “World Trade Center cough”, un síndrome caracterizado por tos persistente y otros problemas de las vías respiratorias.

La lista de padecimientos reconocidos posteriormente se amplió. El programa federal cubre actualmente enfermedades aerodigestivas como asma, enfermedad por reflujo gastroesofágico, apnea del sueño y trastornos respiratorios crónicos, además de distintas enfermedades pulmonares.

Las investigaciones realizadas entre miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York también han identificado enfermedad obstructiva de las vías respiratorias, deterioro acelerado de la función pulmonar, hiperreactividad de las vías respiratorias y sarcoidosis entre las consecuencias estudiadas después de la exposición.

Cáncer, una de las secuelas que apareció años después

Algunas consecuencias tardaron mucho más tiempo en manifestarse. Una de las principales preocupaciones actuales es el cáncer, debido a que determinadas enfermedades pueden aparecer años o incluso décadas después de una exposición. El Programa de Salud del World Trade Center reconoce diferentes tipos de cáncer relacionados con el 11-S bajo criterios médicos específicos de exposición y periodos mínimos de latencia.

La lista es extensa. Incluye cánceres del sistema respiratorio, próstata, tiroides, riñón y vejiga, piel, cabeza y cuello, tejidos blandos, ovario y útero, además de mesotelioma y otros tipos de tumores. Estudios realizados entre la población expuesta al World Trade Center han encontrado incrementos modestos en el riesgo de determinados cánceres, particularmente melanoma maligno, cáncer de tiroides y cáncer de próstata, aunque los propios investigadores advierten que existen limitaciones para establecer el riesgo de cada enfermedad.

La magnitud del problema continúa aumentando. Datos del programa federal mostraban ya en marzo de 2024 más de 35 mil miembros vivos con alguna certificación por cáncer, sumando rescatistas y sobrevivientes. Debido a que una misma persona puede tener más de una condición certificada, las autoridades advierten que las cifras de enfermedades no deben interpretarse directamente como número de pacientes.

Más de 10 mil bomberos presentan enfermedades físicas relacionadas con el 11-S

Uno de los grupos más estudiados es el de los integrantes del Departamento de Bomberos de Nueva York. Un nuevo informe presentado este septiembre, con motivo de los 25 años de los atentados, reveló que más de 10 mil miembros del FDNY tienen certificada al menos una condición física relacionada con el 11-S. El documento reúne un cuarto de siglo de seguimiento médico a bomberos, paramédicos, técnicos de emergencias, oficiales, civiles y retirados que participaron en las operaciones del World Trade Center.

Pero las secuelas no han sido únicamente físicas. El programa también reconoce como enfermedades relacionadas con los ataques el trastorno de estrés postraumático, depresión, ansiedad, trastorno de pánico y problemas por consumo de sustancias. Para algunos sobrevivientes, la exposición comenzó con el polvo de los edificios; para otros, con las imágenes, los cuerpos y las jornadas de rescate que continuaron durante semanas y meses.

Documentos revelan lo que Nueva York sabía sobre el aire contaminado

A pocos días del 25 aniversario surgió un nuevo elemento. Este 8 de septiembre de 2026, la ciudad de Nueva York comenzó a divulgar alrededor de 170 mil páginas de documentos relacionados con la calidad del aire y la respuesta gubernamental posterior a los atentados. Los registros muestran que funcionarios conocían preocupaciones sobre la contaminación y la presencia de materiales peligrosos mientras públicamente se transmitía tranquilidad sobre las condiciones del aire.

La documentación incluye referencias a preocupaciones por asbesto y posibles responsabilidades legales derivadas de la exposición. Su publicación vuelve a colocar en el centro una historia que durante años quedó eclipsada por las casi 3 mil personas asesinadas directamente en los atentados: la de quienes sobrevivieron al 11-S, regresaron a trabajar, limpiar, estudiar o vivir cerca de la Zona Cero y comenzaron a enfermar meses o años después.

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