Petróleo, sanciones y poder: qué está en juego tras la detención de Maduro

Elena Martínez 4 enero, 2026

Venezuela es conocida por tener una de las mayores reservas de petróleo del mundo, el cual ha sido base de su economía

 ©EFE. - Para Estados Unidos, el petróleo venezolano representa una fuente cercana y estratégica de energía.

En las últimas horas, la atención internacional se ha centrado en Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro por autoridades de Estados Unidos. Más allá del proceso judicial, el hecho ha reactivado una discusión clave, qué pasará con el petróleo venezolano y por qué este recurso es tan importante para otros países.

Venezuela es conocida por tener una de las mayores reservas de petróleo del mundo. Durante décadas, este recurso fue la base de su economía y su principal fuente de ingresos. Sin embargo, en los últimos años, el país ha producido y vendido mucho menos petróleo de lo que podría. Esto se debe a una combinación de sanciones internacionales, falta de inversión, mal estado de la infraestructura y decisiones políticas que afectaron a la industria.

El petróleo de Venezuela no solo es importante para el país, sino también para el mercado internacional de energía. Durante años, Estados Unidos fue uno de los principales compradores de crudo venezolano, especialmente porque sus refinerías están preparadas para procesar ese tipo de petróleo pesado.

Con el paso del tiempo y tras las sanciones impuestas por Washington, esa relación se rompió casi por completo. Las restricciones impidieron que Venezuela vendiera petróleo libremente, lo que redujo sus ingresos y afectó su economía. Al mismo tiempo, otros países, como China y Rusia, comenzaron a tener un papel más relevante, ofreciendo financiamiento y apoyo a cambio de petróleo.

Ahora, con Maduro detenido, surge la pregunta de si estas condiciones pueden cambiar. Para Estados Unidos, el petróleo venezolano representa una fuente cercana y estratégica de energía. Para otros países, significa influencia económica y política en la región.

Las sanciones y el control del petróleo

Las sanciones contra Venezuela fueron diseñadas para presionar al gobierno y limitar su acceso a recursos financieros. En la práctica, también provocaron que la empresa petrolera estatal PDVSA perdiera capacidad para operar con normalidad. Muchas instalaciones quedaron sin mantenimiento, la producción cayó y las exportaciones se redujeron de forma drástica.

En algunos momentos, Estados Unidos permitió ventas limitadas de petróleo mediante licencias especiales, sobre todo cuando el mercado energético mundial enfrentó tensiones. Estas autorizaciones fueron temporales y con condiciones estrictas, lo que muestra que el petróleo venezolano sigue siendo un tema sensible y estratégico.

Con la detención de Maduro, el debate vuelve a abrirse, pues la comunidad internacional se pregunta si se mantendrán las sanciones como están, se endurecerán, o se modificarán. La respuesta dependerá del rumbo político que tome Venezuela y de las decisiones que adopte Washington en los próximos meses.

El papel de China y Rusia

Mientras Estados Unidos restringía el comercio petrolero, China y Rusia se convirtieron en aliados clave de Venezuela. Ambos países firmaron acuerdos que permitieron a Caracas obtener dinero, combustible o apoyo técnico a cambio de petróleo.

Estos acuerdos están ahora bajo observación. Un cambio en el liderazgo o en la política venezolana podría llevar a revisar contratos, renegociar deudas o cambiar prioridades. Por eso, la reacción de estos países ha sido cautelosa, pues tienen intereses económicos importantes ligados al petróleo venezolano.

¿Qué puede pasar ahora?

El tema del petróleo también tiene consecuencias para la región. Durante años, Venezuela utilizó su producción para ganar influencia política y apoyar a otros países mediante acuerdos energéticos. Con la caída de la producción, esa capacidad se debilitó.

En el corto plazo, el escenario está marcado por la incertidumbre. Especialistas en energía y política internacional señalan que hay varios caminos posibles, el primero mantener las sanciones actuales, aplicar cambios graduales o permitir una reapertura parcial del sector petrolero bajo nuevas reglas.