Trump, Venezuela y el crudo: así se reacomoda el mapa energético global
El posible regreso del petróleo de Venezuela al mercado internacional reconfigura el tablero energético global
El posible regreso del petróleo de Venezuela al mercado internacional bajo la órbita de Estados Unidos reconfigura el tablero energético global: desde el equilibrio de precios y el poder de la OPEP+, hasta la competitividad de Pemex, que enfrenta el riesgo de perder inversión, mercado y relevancia en un contexto de sobreabasto de crudo.
El escenario ideal para Estados Unidos
Washington busca inundar su mercado interno con crudo venezolano para presionar a la baja los precios de la gasolina y reducir su dependencia de otros proveedores. De acuerdo con la consultora Wood Mackenzie, la reactivación de pozos inactivos permitiría elevar la producción entre 200,000 y 300,000 barriles diarios en el corto plazo, financiados con flujos de exportación.
Este movimiento favorecería especialmente a las refinerías de alta complejidad de Estados Unidos, diseñadas para procesar crudo pesado proveniente de Venezuela y México, lo que garantizaría una demanda inmediata ante cualquier aumento de producción.
Chevron, Exxon y el regreso de las petroleras de EU
Las asociaciones actuales en la Faja del Orinoco incluyen a firmas chinas, rusas, indias y europeas, aunque Chevron se mantiene como el mayor productor extranjero en Venezuela, seguido por Repsol, CNPC y Eni.
En un entorno favorable, empresas estadounidenses como Chevron y ExxonMobil recuperarían protagonismo gracias a su experiencia histórica en el país sudamericano y su conocimiento del crudo pesado. Con ello, Estados Unidos no solo consolidaría su posición como el mayor productor de petróleo del mundo, sino también como un actor con influencia directa sobre precios y flujos globales.
Un golpe directo a la OPEP y al equilibrio del mercado
Según Wood Mackenzie, el incremento de exportaciones venezolanas redirigiría los patrones comerciales globales, desplazando barriles de Oriente Medio hacia Asia e intensificando la competencia por el crudo canadiense en la costa del Golfo de EU.
El escenario representa un desafío para la OPEP+, ya que un mayor control estadounidense sobre producción y reservas debilita los mecanismos de coordinación del cartel en un mercado que ya anticipa un superávit hacia 2026.
“Los barriles adicionales presionarán un mercado ya sobreabastecido, llevando potencialmente al Brent por debajo de los 50 dólares por barril”, advierte la consultora.
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— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) January 5, 2026
Pemex, el gran perdedor potencial
Para México, el impacto podría ser inmediato. Analistas advierten que las pocas inversiones interesadas en el sector mexicano podrían migrar hacia Venezuela, donde el potencial productivo es mayor.
Sin inversión privada, Pemex enfrenta el riesgo de una caída sostenida en la producción, menor desarrollo tecnológico y una reducción en ingresos clave para el Estado mexicano, que depende en parte de las exportaciones de hidrocarburos.
Cuba y la presión geopolítica sobre México
La reconfiguración del mapa energético también alcanza a Cuba, históricamente dependiente del petróleo venezolano. Con el redireccionamiento del crudo hacia EU, México se ha convertido en uno de los principales proveedores de la isla, una situación que ha generado advertencias desde Washington.
Datos de Kpler, citados por el Financial Times, indican que México exportó en promedio 12,284 barriles diarios a Cuba el año pasado, equivalentes al 44% de sus importaciones totales, lo que ha encendido alertas en el Congreso estadounidense.
Infraestructura deteriorada y promesas difíciles de cumplir
Aunque Donald Trump aseguró que petroleras estadounidenses invertirían miles de millones de dólares en Venezuela, expertos coinciden en que el proceso es lento y costoso. La infraestructura petrolera venezolana opera muy por debajo de su capacidad, con un desplome del 75% en refinación desde 2010.
Para recuperar niveles de producción cercanos a los 2 millones de barriles diarios, se requerirían inversiones multimillonarias, costos de equilibrio superiores a 80 dólares por barril y un entorno político y legal estable, condiciones que hoy no están garantizadas.
Un tablero energético en plena tensión
“El control del petróleo venezolano no es solo un tema energético, sino geopolítico”, advierten analistas. El movimiento de EU presiona a China, Cuba y México, reordena alianzas y abre un nuevo capítulo de competencia global por el control del crudo.
Mientras el mercado anticipa sobreoferta y volatilidad, el petróleo de Venezuela vuelve al centro del tablero, con Estados Unidos como posible gran beneficiario y México enfrentando uno de los escenarios más complejos para su sector energético en décadas.
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