México ya entró en una etapa de partido hegemónico desde 2018, advierte Luis Carlos Ugalde

Elena Martínez 21 septiembre, 2026

Ugalde consideró que la acumulación de poder ocurrida posteriormente plantea riesgos para la competencia política

 ©ChatGPT y Canva. - Ugalde consideró que la acumulación de poder ocurrida posteriormente plantea riesgos para la competencia política.

México atraviesa nuevamente una etapa de concentración del poder político que comenzó con el triunfo de Morena en 2018, consideró Luis Carlos Ugalde, economista, politólogo, exconsejero presidente del entonces Instituto Federal Electoral y director general de Integralia Consultores, durante una entrevista con Guillermo Ortega. El especialista habló sobre el estudio Historia visual de la transición mexicana a la democracia, 1991-2024, elaborado por Integralia, que analiza más de tres décadas de elecciones para explicar cómo México pasó de la hegemonía del PRI a un sistema plural y, posteriormente, a una nueva concentración del voto y del poder.

“Estamos ya en una etapa de partido hegemónico, prácticamente desde 2018”, sostuvo Ugalde al analizar el ascenso de Morena. A su juicio, parte de este fenómeno tiene su origen en la desilusión que provocaron los gobiernos surgidos durante la transición democrática, pues una mayor competencia electoral y la alternancia no eliminaron problemas como corrupción, desigualdad, violencia e inseguridad. En ese contexto, señaló que Andrés Manuel López Obrador consiguió capitalizar el desencanto de una parte de la población y construir una oferta política distinta frente a los partidos que habían protagonizado la transición.

Ugalde consideró que la acumulación de poder ocurrida posteriormente plantea riesgos para la competencia política si las instituciones dejan de garantizar condiciones para la alternancia. “El gobierno ha venido acumulando y acumulando y acumulando poder político”, afirmó durante la conversación. Para el especialista, el punto fundamental no está únicamente en que una fuerza política concentre una gran cantidad de votos o posiciones, sino en que permanezca abierta la posibilidad de que los ciudadanos puedan sustituirla mediante elecciones competitivas.

Ugalde cuestiona la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados

Uno de los puntos abordados durante la entrevista fue la diferencia entre el porcentaje de votos obtenido en las urnas y la integración de la Cámara de Diputados después de las elecciones de 2024. Ugalde explicó que la sobrerrepresentación ha existido durante diferentes periodos de la historia electoral mexicana, pero consideró especialmente relevante la alcanzada por la coalición gobernante en la actual legislatura.

“La coalición oficial que ganó el 54% de los votos legislativos se ha quedado con 73% de las diputaciones”, señaló. De acuerdo con su interpretación, esa diferencia permitió que la mayoría legislativa impulsara modificaciones constitucionales para las cuales el porcentaje de votos obtenido directamente en las urnas no habría sido suficiente por sí mismo.

“Esa diferencia enorme es la sobrerrepresentación acumulada de tres partidos”, explicó Ugalde. Añadió que, desde su perspectiva, “la voluntad de la gente en 2024 efectivamente sí fue: queremos que Sheinbaum gane, por supuesto; queremos que Morena tenga más diputados que los demás, pero nunca fue: te doy todo el poder para que cambies la Constitución como se ha hecho”.

El estudio presentado por Integralia Consultores analiza cerca de 485 millones de votos emitidos durante 12 elecciones de diputaciones federales y documenta el cambio en la competencia política mexicana. Entre los datos presentados se encuentra que el PRI obtuvo 58.5% de los votos para diputados federales en 1991, mientras que Morena alcanzó 40.8% en 2024, el porcentaje más alto obtenido por un solo partido desde 1994.

La prueba para la democracia mexicana rumbo a 2030

Otro de los puntos que Ugalde consideró preocupantes es la percepción que mantienen algunos ciudadanos sobre la democracia y sus instituciones. El especialista señaló que existe un sector de la población que no necesariamente considera los mecanismos democráticos como un valor indispensable mientras el gobierno responda a determinadas demandas sociales, algo que, desde su perspectiva, puede representar un riesgo ante una eventual reducción de la competencia electoral.

“Hay muchos mexicanos que consideran que la democracia no tiene un valor en sí mismo”, afirmó. Ugalde sostuvo que esta percepción puede convertirse en un problema si en el futuro se reducen los contrapesos o las posibilidades reales de alternancia. También relacionó el crecimiento de Morena con la desilusión frente a la transición democrática y con sectores que, según su análisis, no se sintieron incluidos en el proyecto político y económico de las décadas anteriores.

Para el director de Integralia, la prueba definitiva sobre la fortaleza democrática de México llegará cuando exista la posibilidad de una nueva alternancia. “Que el partido en el poder pueda perder elecciones y ceder el poder al que ganó. Esa es la prueba límite de una democracia”, explicó a Guillermo Ortega.

Ugalde aclaró que la existencia de un partido hegemónico no representa por sí misma el problema central. “Que Morena sea hegemónico no es un problema en sí mismo. El problema es si pensamos que Morena puede resistirse a perder, puede hacer un fraude o no ceder el poder”, señaló. Se trata de un escenario planteado por el especialista sobre las condiciones necesarias para considerar que una democracia continúa siendo competitiva.

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