Ahome, Mazatlán y La Concordia: Así se reflejan las desapariciones, fosas clandestinas y crisis forense

Metzli Escalante 13 febrero, 2026

Desapariciones en Sinaloa y la crisis forense en México: cuerpos sin identificar, fosas y un sistema nacional colapsado

 ©Cuartoscuro. - Fosa en Querétaro

Mineros secuestrados, turistas desaparecidos, familias que buscan a sus hijos con palas y picos. Las últimas semanas en Sinaloa han vuelto a poner en el centro del debate una herida abierta desde hace años: la crisis forense en México.

El hallazgo de cuerpos en camionetas abandonadas, fosas clandestinas y la falta de identificación de restos humanos evidencian un problema estructural que, lejos de resolverse, se agrava en 2025.

Ahome y Navolato: cinco levantados, dos identificados y tres cuerpos sin nombre

Este jueves 12 de febrero, familiares confirmaron la identidad de dos personas desaparecidas en Ahome, Sinaloa: Luis Ramón, de 38 años, y su hijo Luis Armando, de 19. Ambos habían sido privados de la libertad junto con otras cuatro personas.

Los hechos ocurrieron el sábado, cuando viajaban en un Dodge Attitude blanco, modelo reciente, en compañía de una mujer identificada como Yuri. El grupo iba desde Mazatlán hacia la Villa de Ahome y, a la altura de la comunidad de Macapul, sobre la carretera Los Mochis-Ahome, fue interceptado por un comando armado.

La mujer también fue privada de la libertad, pero horas después fue liberada.

Un día después, cinco cuerpos fueron hallados en la caja de una camioneta Mitsubishi L200 blanca, modelo antiguo, abandonada en la curva de San Pedro, en Navolato.

Hasta ahora, solo dos han sido identificados. Tres permanecen sin nombre.

Mineros secuestrados y fosas en La Concordia

El mismo patrón se repite. Un comando secuestró a diez mineros en Sinaloa. La búsqueda condujo a La Concordia, donde fue localizada una fosa con al menos 10 cuerpos. En el operativo se detectaron además cuatro fosas clandestinas adicionales.

¿Cuántos cuerpos hay? Aún no se sabe.

El “desastre” institucional: cifras que no cuadran

La crisis forense no es solo una tragedia humana; es también una crisis de datos.

De acuerdo con la Plataforma Ciudadana de Fosas (integrada por Artículo 19, Data Cívica y el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana), existen graves inconsistencias en los registros oficiales.

Entre 2023 y diciembre de 2024:

  • Las fiscalías estatales reportaron 1,451 fosas clandestinas.

  • La Fiscalía General de la República (FGR) registró solo 94.

  • En 2024, la FGR reconoció únicamente 18 fosas, cuatro veces menos que las 76 reportadas en 2023.

  • El monitoreo en medios documentó 1,006 reportes de fosas en prensa.

Fiscalías como las de Ciudad de México, Querétaro y Yucatán aseguran que no existen fosas clandestinas en sus territorios, pese a que medios han documentado lo contrario.

Algunas fiscalías incluso negaron la información o se declararon incompetentes para entregarla.

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133 mil desaparecidos y hasta 72 mil cuerpos sin identificar

La magnitud del problema es histórica.

Al 23 de septiembre de 2025, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) contabilizó 133,536 personas desaparecidas, con un récord de 13,627 casos solo en 2024.

México acumula además entre 52 mil y 72 mil cuerpos sin identificar en servicios forenses y morgues.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que en 2024 se recibieron 100,019 cadáveres, 5.4% más que en 2023:

  • 16,655 mujeres

  • 81,976 hombres

  • 1,388 sin clasificación por sexo

El rezago es brutal: 557,962 solicitudes de peritajes quedaron pendientes en 2024. En la FGR, el atraso creció 185.9% en un solo año.

El Banco Nacional de Datos Forenses que no llega

Desde 2019, la Ley General en Materia de Desaparición obliga a la FGR a crear el Banco Nacional de Datos Forenses (BNDF). Sin embargo, el sistema no opera de manera integral.

En marzo pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una iniciativa para crear la Base Nacional de Información Forense. Colectivos recordaron que esa herramienta ya existe en la ley, pero no ha sido implementada plenamente.

Sin un sistema unificado que cruce datos entre el BNDF, fiscalías estatales y el Instituto Nacional Electoral (INE), la identificación se retrasa años.

“Doble desaparición”: primero física, luego administrativa

Los colectivos lo llaman así: doble desaparición.

Primero ocurre el secuestro. Después, el extravío en registros oficiales.

Entre 2006 y 2023, más de 72 mil cuerpos ingresaron a servicios forenses o panteones ministeriales sin ser identificados.

Además, la Comisión Nacional de Búsqueda despidió en 2024 a más de 100 especialistas, paralizando proyectos clave como la identificación masiva en el Panteón Civil de Dolores.

Entre 2010 y 2025, 36 personas buscadoras han sido asesinadas o desaparecidas. Solo en 2025 se documentaron ocho casos hasta agosto, convirtiéndolo en el año más letal para quienes hacen el trabajo que debería garantizar el Estado.

Una crisis estructural

Especialistas coinciden: el problema no es solo numérico, es estructural.

  • Falta de bases de datos unificadas

  • Saturación de servicios forenses

  • Escasez de peritos

  • Procesos genéticos incompletos

  • Información fragmentada

“La falta de transparencia impide a las familias saber si su familiar está en una fosa común”, advierten colectivos.

Sinaloa como espejo del país

Los casos recientes en Ahome, Navolato y La Concordia son apenas un reflejo de una crisis nacional.

Mientras los cuerpos siguen apareciendo en fosas y camionetas abandonadas, miles de familias buscan respuestas.

Sin registros confiables, sin coordinación efectiva y sin un banco forense plenamente operativo, México enfrenta una emergencia humanitaria que no se resuelve con cifras aisladas.

La pregunta ya no es cuántas fosas hay. La pregunta es cuántos nombres siguen esperando ser encontrados.

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