CCH Sur regresa a clases presenciales tras suspensión por ataque de Lex Ashton

Estefanía Arreola 29 enero, 2026

Las clases estuvieron en pausa desde el pasado 22 de septiembre de 2025 luego de que Lex Ashton asesinara a un compañero dentro del campus

 ©especial - El CCH estuvo paralizado tras el ataque de Lex Ashton.

Tras permanecer suspendidas desde septiembre de 2025, las clases presenciales en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Plantel Sur de la UNAM volverán a partir del 3 de febrero de 2026, anunció la dirección del plantel en un comunicado oficial.

La decisión marca el inicio del semestre 2026-2 y pone fin a un periodo de casi cuatro meses sin actividades presenciales, luego de que el 22 de septiembre de 2025 un alumno fuera asesinado por otro compañero dentro del campus, generando conmoción y preocupación entre estudiantes, familias y trabajadores.

El agresor, identificado como Lex Ashton, presuntamente atacó con un arma blanca a un estudiante de 16 años, que perdió la vida, y lesionó a un trabajador de la institución, antes de ser detenido por las autoridades.

Medidas de seguridad reforzadas

Para facilitar un regreso seguro, la UNAM reforzó las condiciones de seguridad dentro del plantel. Entre las acciones implementadas están la instalación de nuevos controles de acceso, un mayor número de botones de emergencia, luminarias adicionales y la conformación de brigadas universitarias para responder ante cualquier incidente, detallaron las autoridades educativas.

SOBRE EL TEMA:

Las autoridades destacaron que estas mejoras forman parte de un esfuerzo por brindar “nuevas condiciones de infraestructura y seguridad”, así como por fortalecer el sentido de comunidad tras los hechos violentos que afectaron profundamente al plantel.

En su comunicado, la dirección del CCH Sur también subrayó que este regreso “significa una oportunidad para fortalecerse como comunidad educativa” y llamó a estudiantes, docentes y trabajadores a colaborar en la construcción de un entorno más seguro y unido.

El anuncio ocurre después de varios meses de incertidumbre sobre la posibilidad de retorno. Tras el ataque, el plantel cerró sus puertas y migró temporalmente a clases en línea como medida preventiva, mientras se debatía internamente cuándo y cómo retomar las actividades presenciales.

Además de los trabajos de infraestructura y vigilancia, autoridades y estudiantes dialogaron sobre pasos a seguir, incluyendo propuestas para mejorar la atención emocional y psicoeducativa de la comunidad. Muchos de estos planteamientos surgieron luego de protestas y demandas que exigían condiciones claras antes de regresar a las aulas.