El Niño amenaza con llevar al planeta a un calor récord en 2027 y así golpeará a México

Elena Martínez 22 agosto, 2026

México enfrentará cambios en lluvias y temperaturas

 ©Especial. - Las señales observadas en el Pacífico han elevado la atención de especialistas y organismos meteorológicos

El fenómeno de El Niño 2026-2027 continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y las proyecciones internacionales apuntan a que podría alcanzar una intensidad excepcional durante los próximos meses. El calentamiento de las aguas ecuatoriales no sólo tendría consecuencias regionales, sino que podría contribuir a que 2027 alcance temperaturas globales récord, mientras México enfrentaría cambios importantes en las lluvias, episodios de calor y condiciones de sequía en algunas regiones.

Las señales observadas en el Pacífico han elevado la atención de especialistas y organismos meteorológicos. Las temperaturas de la superficie del mar presentan anomalías considerablemente superiores al promedio en zonas utilizadas para vigilar la evolución de El Niño, mientras distintos modelos anticipan que el fenómeno seguirá fortaleciéndose conforme avance la segunda mitad de 2026.

Entre los escenarios considerados por pronosticadores internacionales está que este episodio alcance la categoría de El Niño fuerte o incluso excepcionalmente intenso. Algunas proyecciones contemplan anomalías superiores a los 3 grados Celsius en sectores del Pacífico ecuatorial, niveles que colocarían al evento entre los más intensos observados durante la era de registros modernos.

El impacto no se limitaría al océano. El Niño libera grandes cantidades de calor hacia la atmósfera y modifica patrones de circulación a escala mundial. Cuando coincide con el calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero, puede elevar todavía más las temperaturas promedio del planeta. Por esta razón, especialistas consideran que 2027 podría competir por convertirse en el año más caluroso registrado a nivel global.

México enfrentará cambios en lluvias y temperaturas

En México, los efectos de El Niño no se presentan de la misma manera en todo el territorio. Su influencia depende de la temporada y de la región, pero puede modificar considerablemente los patrones habituales de lluvia, temperatura y sequía.

Durante el invierno, El Niño suele favorecer condiciones más húmedas en sectores del norte y noroeste de México, debido a cambios en las corrientes atmosféricas que permiten una mayor entrada de humedad y sistemas invernales. En contraste, algunas regiones del centro y sur pueden experimentar comportamientos diferentes conforme avance el fenómeno.

Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México han señalado que los efectos podrían extenderse hasta 2027, cuando algunas zonas del territorio enfrentarían condiciones de calor importantes y alteraciones en la distribución de las precipitaciones. La intensidad final del fenómeno será determinante para conocer la magnitud de esas consecuencias.

Una disminución prolongada de lluvias en determinadas regiones podría aumentar la presión sobre presas, acuíferos y sistemas de abastecimiento de agua, especialmente en zonas que ya presentan problemas de disponibilidad. Al mismo tiempo, periodos más cálidos y secos pueden crear condiciones favorables para la propagación de incendios forestales.

El fenómeno también puede modificar la temporada de ciclones. Históricamente, la presencia de El Niño tiende a favorecer una mayor actividad en el Pacífico oriental, mientras que puede limitar la formación de huracanes en el Atlántico debido al incremento de la cizalladura del viento.

El impacto también puede llegar a los alimentos

Las consecuencias de un El Niño intenso pueden extenderse más allá del clima. Cambios abruptos en las precipitaciones y temperaturas tienen capacidad para afectar cultivos, producción ganadera y disponibilidad de agua destinada al campo, por lo que el sector agropecuario mexicano se encuentra entre las actividades expuestas a sus efectos.

Cultivos sensibles a periodos prolongados de sequía, exceso de lluvia o temperaturas extremas pueden registrar pérdidas de rendimiento cuando las condiciones meteorológicas se alejan significativamente de sus promedios. Esto no significa que exista actualmente una previsión generalizada de desabasto en México, pero un episodio intenso puede incrementar los riesgos para determinadas regiones agrícolas.

A escala internacional, las alteraciones provocadas por El Niño también pueden afectar la producción de productos como café, cacao, granos y otras materias primas, dependiendo de cómo evolucionen las lluvias en América Latina, Asia y otras importantes regiones productoras. Cuando las cosechas disminuyen simultáneamente en distintos países, las consecuencias pueden trasladarse posteriormente a los precios.

El punto máximo todavía está por llegar

Uno de los factores que mantiene la atención sobre El Niño 2026-2027 es que el fenómeno todavía tiene margen para fortalecerse. Los episodios de El Niño suelen alcanzar su mayor intensidad hacia finales del año, por lo que los próximos meses serán fundamentales para determinar hasta dónde llegará el calentamiento del Pacífico.

Los pronósticos a varios meses todavía contienen un grado importante de incertidumbre. No es posible determinar desde ahora exactamente qué temperatura alcanzará cada estado de México, cuánta lluvia recibirá una ciudad específica o cuáles serán las pérdidas agrícolas asociadas exclusivamente al fenómeno.

Lo que sí muestran los modelos actuales es un escenario que requiere vigilancia. Un El Niño de gran intensidad, combinado con un planeta que ya registra temperaturas excepcionalmente elevadas por el cambio climático, podría impulsar nuevamente los registros globales durante 2027.

Para México, el riesgo no se reduce únicamente a tener un año más caliente. El verdadero impacto estará en cómo se combinen temperaturas extremas, cambios en las lluvias, disponibilidad de agua, incendios y afectaciones agrícolas.