¿El huevo seguirá subiendo de precio en México? Esto podría pasar en septiembre 2026
¿Por qué subió el precio del huevo? Los factores capaces de modificar el costo en los mercados de México
El precio del huevo en México vuelve a presionar el bolsillo de las familias. Durante la primera quincena de agosto de 2026, este alimento aumentó 7.92% frente a la segunda mitad de julio, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El incremento convirtió al huevo en uno de los productos con mayor incidencia al alza en la inflación del periodo y representó el mayor aumento quincenal para un periodo equivalente en los últimos 20 años, aunque quedó por debajo del 8.54% registrado en la primera quincena de agosto de 2006.
La pregunta que ahora surge entre los consumidores es inevitable: ¿el huevo seguirá subiendo de precio en México durante las próximas semanas o este incremento ya tocó techo?
¿Por qué aumentó el precio del huevo en México?
El Inegi reporta cuánto cambió el precio y cuál fue su incidencia en la inflación, pero no atribuye el aumento de 7.92% a una causa específica.
El comportamiento puede explicarse por una combinación de factores relacionados con la oferta, la demanda, los costos de producción, las condiciones climáticas y la rentabilidad de los productores.
Entre los costos que pueden presionar el precio final están el alimento para las gallinas, medicamentos, electricidad, agua, transporte y otros insumos utilizados en las granjas avícolas.
Sin embargo, hay un elemento especialmente importante para entender el repunte actual: el precio del huevo venía de una etapa de abaratamiento.
Durante mayo se registró una sobreoferta que llevó los precios a niveles bajos y provocó pérdidas para parte del sector avícola. A principios de agosto, productores ya advertían sobre la posibilidad de un incremento para recuperar parte de la rentabilidad perdida.
Avicultura.mx, medio especializado en temas pecuarios, reportó entonces que el precio podría ubicarse entre 32 y 34 pesos por kilo, después de haberse comercializado alrededor de 28 pesos.
La información, basada en declaraciones de Reynaldo Dozal, integrante de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), señalaba que cuando el huevo llegó a venderse alrededor de 16 pesos por kilo, los productores registraron pérdidas cercanas a 6 pesos por cada kilo vendido.
El problema, por tanto, tiene dos caras: un precio demasiado bajo puede comprometer la rentabilidad de los productores, pero un aumento excesivo termina trasladándose al bolsillo de los consumidores.
¿Cuánto subió el precio del huevo en México?
Los datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM) muestran con mayor claridad la magnitud del repunte.
En la Central de Abasto de la Ciudad de México, el kilo de huevo al menudeo pasó de alrededor de 30 pesos entre el 20 y el 24 de julio a 37 pesos entre el 10 y el 14 de agosto.
El cambio representa un incremento de aproximadamente 23.33% en tres semanas, equivalente a unos siete pesos por kilogramo.
El comportamiento también varía considerablemente dependiendo de la región, establecimiento, marca y presentación.
La herramienta Quién es Quién en los Precios, de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), ubica el kilo de huevo en un rango aproximado de 28 a 74 pesos.
En entidades como Baja California Sur, Sinaloa, Sonora, Yucatán y Estado de México, los precios reportados durante agosto han superado los 55 pesos y en algunos casos se han acercado a los 70 pesos.
En tiendas y supermercados de distintas regiones, el kilo puede encontrarse entre 50 y 70 pesos, mientras que en ciudades fronterizas como Tijuana se han registrado precios superiores a los 80 pesos.
Por eso, no existe un único "precio del huevo" para todo México: el costo que enfrenta una familia depende de dónde compra, qué presentación adquiere y de la cadena de distribución.
En la primera quincena de agosto 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor #INPC presentó un nivel de 145.393 y representó un aumento de 0.10% respecto a la quincena previa. Con este resultado, la inflación general anual fue de 3.26%.
— INEGI INFORMA (@INEGI_INFORMA) August 24, 2026
Por componente, la inflación anual… pic.twitter.com/Vto7rmEHSS
El huevo tuvo uno de sus mayores aumentos en 20 años
El dato del Inegi permite dimensionar mejor el repunte. Durante la primera quincena de agosto de 2026, el precio del huevo aumentó 7.92% respecto de la segunda mitad de julio.
Se trata del mayor incremento quincenal para un periodo equivalente en los últimos 20 años, aunque existe un antecedente todavía mayor: en la primera quincena de agosto de 2006 el aumento fue de 8.54%.
El huevo se convirtió, además, en el producto con mayor incidencia al alza en la inflación nacional durante los primeros 15 días de agosto.
Esto ocurrió en un contexto en el que la inflación general anual de México se ubicó en 3.26% durante la primera quincena de agosto, mientras que los productos agropecuarios registraron un aumento de 0.39% en ese periodo. Es decir, el comportamiento del huevo fue mucho más extremo que el promedio de los precios.
Así afecta a las familias
El encarecimiento del huevo no impacta de la misma manera a todos los hogares. Un análisis del colectivo México, ¿cómo vamos?, basado en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH 2024) del Inegi, señala que los hogares de menores ingresos, correspondientes al decil I, destinan alrededor de 52% de sus ingresos totales a alimentos. En contraste, los hogares del decil X destinan aproximadamente 14% a ese mismo rubro.
Por ello, un aumento en un alimento de consumo cotidiano puede representar una presión considerablemente mayor para las familias con menos recursos.
Además, el consumo promedio en México ronda los 345 huevos por persona al año, por lo que se trata de un producto con una presencia importante en la alimentación cotidiana.
¿La mayor demanda también está impulsando el precio?
Otra posible explicación está relacionada con la demanda.
Un análisis citado por El Economista y basado en información del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) señala que después de la pandemia de COVID-19 se debilitó el consumo de proteínas de mayor precio y aumentó la demanda de alternativas más accesibles, entre ellas el huevo y el pollo.
De acuerdo con Juan Carlos Anaya, director general del GCMA, durante periodos de dificultades económicas los hogares de ingresos medios y bajos tienden a recurrir más a estas proteínas, mientras que la carne de res tiene mayor presencia entre los sectores de ingresos altos.
Esto convierte al huevo en un alimento particularmente sensible a los cambios en el poder adquisitivo de las familias: cuando otras proteínas se vuelven más caras, la demanda de huevo puede aumentar.
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¿Qué otros factores pueden hacer que el huevo suba de precio?
Además de la oferta y la demanda, existen otros factores capaces de modificar el precio.
Un análisis publicado en The Conversation por María de Jesús de la Mora identifica entre ellos:
Costos de producción: alimentación y mantenimiento de las aves, medicamentos, electricidad y agua.
Demanda: cambios en las preferencias de los consumidores y en el consumo según la temporada.
Condiciones climáticas: pueden afectar tanto la producción como la disponibilidad y el precio del alimento para las aves.
Problemas sanitarios: enfermedades que afectan a las gallinas ponedoras pueden reducir la producción y presionar la oferta.
Por ello, el precio también puede comportarse de manera diferente dependiendo de la región y de la época del año.
¿El huevo seguirá subiendo de precio?
La respuesta más prudente es: podría registrar nuevos aumentos, pero no hay elementos suficientes para decir que volverá a subir 7.92% en septiembre.
El salto de agosto fue extraordinariamente rápido y se produjo después de una etapa en la que los precios habían caído. Si la oferta mejora y la demanda se estabiliza, parte de ese incremento podría corregirse.
Sin embargo, también existen factores que podrían mantener elevado el precio.
El mercado avícola es sensible a problemas que afecten a las gallinas ponedoras, como enfermedades, mortalidad, disponibilidad de alimento, costos del maíz y la soya, energía, transporte y condiciones climáticas.
Uno de los riesgos que habrá que vigilar es la influenza aviar. Esto no significa que el aumento registrado en agosto pueda atribuirse automáticamente a una epidemia en México. Hasta ahora, no debe confundirse un riesgo para la oferta con una causa demostrada del incremento actual.
¿Por qué podría tardar en bajar el precio del huevo?
Existe otro elemento que puede explicar por qué los consumidores no necesariamente verán una reducción inmediata aunque el precio al productor disminuya.
Entre la granja y el consumidor existen distintos eslabones de comercialización, cada uno con costos y márgenes. Por eso puede presentarse una situación aparentemente contradictoria: el precio que recibe el productor baja, pero el huevo permanece caro en tiendas y supermercados.
El traslado de los movimientos de precios a lo largo de la cadena no necesariamente ocurre al mismo tiempo ni en la misma proporción.
ACERCA DEL TEMA:
🥚 El precio del huevo se dispara y pega al bolsillo. Registró su mayor alza en 20 años. ¿Cuánto cuesta ahora?https://t.co/qr38ZCVeQ3
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) August 26, 2026
¿Qué puede pasar con el precio del huevo en los próximos meses?
Hay tres escenarios posibles.
El primero sería una corrección de precios, si mejora la oferta y la demanda se estabiliza. En ese caso, el huevo podría comenzar a bajar después del fuerte repunte de agosto.
El segundo, y actualmente el escenario más prudente, es que el precio permanezca elevado y continúe fluctuando. Es decir, que el aumento más fuerte ya haya ocurrido, pero que los consumidores todavía enfrenten precios altos.
El tercero sería una nueva subida importante, si aparecen problemas sanitarios, climáticos o productivos que reduzcan la oferta o eleven los costos.
El segundo escenario parece el más razonable: un mercado caro y volátil, pero sin evidencia suficiente para anticipar otra escalada inmediata cercana al 8%.
México produce buena parte del huevo que consume
Otro dato importante para entender las perspectivas es la capacidad productiva nacional. México es el sexto productor mundial de huevo para plato y genera alrededor de 2.7% de la producción global.
Esto significa que el país cuenta con una producción avícola importante y que no depende estructuralmente de las importaciones para abastecer el mercado nacional.
Por ello, si la producción se mantiene estable y no aparecen problemas sanitarios o climáticos importantes, existe margen para que el mercado se estabilice después del repunte de agosto.
El precio del huevo ya había bajado antes de dispararse
El comportamiento de los últimos meses también ayuda a poner el dato en contexto. En junio de 2026, el precio del huevo registró una caída mensual de 7.21%, mientras que el Gobierno reportó un precio promedio cercano a 42 pesos por kilo durante la cuarta semana de ese mes.
Esto significa que el aumento de agosto no ocurrió después de una trayectoria constante al alza. Por el contrario, el huevo primero se abarató y posteriormente registró un incremento muy pronunciado.
Ese comportamiento es importante porque impide asumir que el aumento de 7.92% necesariamente será el inicio de una nueva escalada mensual.
Entonces, ¿el huevo seguirá caro en México?
Es posible que el huevo permanezca caro durante las próximas semanas, pero no necesariamente seguirá subiendo al mismo ritmo.
El incremento de 7.92% registrado en la primera quincena de agosto fue excepcional y no debe extrapolarse automáticamente al siguiente mes.
Lo que habrá que observar ahora son tres indicadores: los precios al productor, la disponibilidad de huevo y la situación sanitaria de las granjas.
También será importante seguir el comportamiento de los costos de alimentación de las aves, las condiciones climáticas y la demanda de proteínas accesibles.
El verdadero riesgo para las familias mexicanas no es necesariamente que el huevo vuelva a subir casi 8% de un momento a otro, sino que el fuerte incremento registrado en agosto se consolide y el precio tarde en regresar a los niveles que tenía antes del repunte.
Mientras tanto, quienes busquen alternativas de proteína de menor costo pueden recurrir a alimentos como frijoles, lentejas, garbanzos o avena, sin que ello implique perder calidad nutricional y ayudando a reducir la presión sobre el presupuesto familiar.
La clave para entender lo que viene
El huevo no necesariamente está entrando en una nueva escalada de precios. Está atravesando un periodo de presión y volatilidad después de una etapa de precios bajos.
El aumento de agosto fue extraordinario, pero todavía es demasiado pronto para saber si se trata de un ajuste temporal, de una recuperación de precios tras la sobreoferta o del comienzo de una etapa más prolongada de encarecimiento.
Por ahora, la señal más importante no es esperar otro aumento de 7.92%, sino comprobar si el precio logra estabilizarse o si los costos y las condiciones de oferta obligan a los consumidores a pagar todavía más durante septiembre.
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