“No era agresivo”: Dueña de Montana, el perro sacrificado tras atacar a un niño en Iztapalapa, rompe el silencio
La dueña de Montana habló después del ataque contra Diego, de 11 años, y afirmó que su perro “no era agresivo” y formaba parte de su familia
Todo comenzó como una tarde de juego en la Segunda Cerrada Vicente Guerrero, colonia San Miguel, en Iztapalapa. Diego, de 11 años, estaba en la calle con otros menores cuando Montana salió de una vivienda y lo atacó. Vecinos tuvieron que intervenir durante varios segundos para lograr separarlo del niño.
Diego sufrió ocho heridas en la pierna derecha, además de pérdida de tejido en la región del peroné y edema, según el formato clínico mostrado por Imagen Noticias. Otro vecino también terminó mordido mientras participaba en el rescate. El menor recibió atención hospitalaria y posteriormente fue reportado estable.
Dueña de Montana asegura que “no era agresivo”
“Mi perro fue matado por toda la gente”, expresó la mujer al hablar sobre lo ocurrido con Montana. Su versión es que el perro, de aproximadamente un año, convivía dentro de la vivienda con familiares y otras mascotas sin representar normalmente un riesgo para ellos.
La mujer defendió que Montana no tenía un comportamiento agresivo habitual, pero durante la misma conversación reconoció que antes de atacar a Diego ya se habían producido dos incidentes con personas. Uno de ellos involucró a su esposo, después de que accidentalmente aplastara al animal y este reaccionara.
La agresión contra Diego habría sido, bajo la propia versión de la propietaria, el tercer episodio de este tipo. La mujer sostuvo que las situaciones anteriores no habían dejado heridas graves y que ella respondió cuando ocurrieron.
El relato contrasta con el de habitantes de la colonia. Néstor Gutiérrez, uno de los hombres que intervino para liberar a Diego, afirmó que el perro ya había protagonizado otros ataques contra personas y también contra animales de vecinos.
Qué pasó con Montana después del ataque a Diego
Después de que Diego fue rescatado, Montana quedó bajo resguardo de autoridades capitalinas. Su dueña contó que horas más tarde recibió una llamada procedente de un número que no reconoció y le comunicaron que el animal había sido sacrificado.
La mujer aseguró que no recibió un documento sobre el procedimiento ni le entregaron el cuerpo de Montana. Hasta la publicación del testimonio no se ha difundido públicamente un documento oficial que detalle la valoración realizada al perro antes de su muerte.
La legislación de la Ciudad de México establece que la eutanasia puede aplicarse cuando existen problemas conductuales que pongan en peligro la vida del propio animal o de otras personas o animales, pero esa condición debe estar sustentada por el diagnóstico de un médico veterinario zootecnista con especialización o certificación comprobable en etología. La norma también establece que, fuera de los supuestos contemplados, no puede aplicarse eutanasia a animales sanos.
La dueña de Montana, el perro pitbull que fue sacrificado tras morder a un menor en #Iztapalapa, estalla en llanto y asegura que el camino era parte de su familia. #LoDijoZea #NoticiasImagen @FranciscoZea por @ImagenTVMex pic.twitter.com/h6tR6HOhi8
— Imagen Televisión (@ImagenTVMex) August 18, 2026
Familia de Diego presentó denuncia tras el ataque
La madre de Diego acudió ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México después de la agresión. El caso posteriormente fue canalizado hacia un juez cívico al considerar que las lesiones sanarían en aproximadamente 15 días y serían tratadas como culposas, según el seguimiento periodístico del caso.
Uno de los vecinos que participó en el rescate explicó que el animal salió de la vivienda después de que una puerta quedara abierta. Los propietarios inicialmente habrían ofrecido hacerse responsables de los gastos derivados del ataque.
La dueña de Montana y la familia de Diego fueron citadas para presentarse ante las autoridades este miércoles 19 de agosto, con la posibilidad de alcanzar un acuerdo por las consecuencias de la agresión.
Mientras tanto, en la vivienda permanecen Junior, Pantera, Pisca, Balita y Mimi, las otras mascotas de la familia. Algunos vecinos han expresado temor ante la posibilidad de que otro perro pueda escapar del domicilio, una preocupación que creció después del ataque contra Diego y de conocerse los antecedentes que la propia dueña reconoció sobre Montana.
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