¿Qué pasa con las niñas y niños con un familiar víctima de desaparición forzada en México?

Metzli Escalante 30 agosto, 2025

Cómo viven las niñas y niños el duelo interminable en México: Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada

 ©Cuartoscuro. - Marcha por personas desaparecidas.

La crisis de desapariciones en México ha alcanzado cifras alarmantes: 131,654 personas desaparecidas hasta el último corte, de acuerdo con el más reciente informe de la organización Red Lupa. Detrás de cada caso no solo hay una persona ausente, sino también familias enteras devastadas, infancias en orfandad y comunidades fracturadas por la incertidumbre.

Hablar de desapariciones forzadas en el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada no es solo hablar de números, es hablar de la niñez que crece sin madres ni padres, del duelo inconcluso, del estigma social y de la ausencia de programas de apoyo que permitan enfrentar una de las violencias más profundas que atraviesan al país.

La magnitud del problema: 131 mil desaparecidos y una tendencia en aumento

El Informe Nacional de Personas Desaparecidas 2025, presentado por Red Lupa, evidencia el crecimiento sostenido del fenómeno:

  • Mayo 2022: 100,000 personas desaparecidas.

  • Mayo 2023: 107,327.

  • Mayo 2024: 117,069.

  • Mayo 2025: 128,064.

En solo tres años, las desapariciones aumentaron 28 %, sin señales de que la tendencia se revierta.

Los estados más críticos concentran casi la mitad de los casos: Jalisco, Estado de México, Tamaulipas, Veracruz y Nuevo León.

En el Estado de México, por ejemplo, 40 % de las víctimas son mujeres, muy por encima del promedio nacional. Tabasco, en apenas un año, pasó de 467 a 3,952 desaparecidos, casi la mitad de ellos adolescentes entre 15 y 19 años.

 ©Cuartoscuro. - Marcha de madres buscadoras en Zacatecas.

Infancias en orfandad: 159 mil niñas y niños sin uno o ambos padres

La organización Tejiendo Redes Infancia calcula que en México al menos 159,383 niñas y niños viveron en orfandad por desaparición en 2023. El dato surge de la tasa de fecundidad del INEGI (1.9 hijas e hijos por cada mujer en edad reproductiva) aplicada al universo de personas desaparecidas.

Esto significa que detrás de cada desaparición también hay una infancia marcada por la ausencia, la incertidumbre y el estigma.

Además:

  • 17,000 menores han sido reportados como desaparecidos entre 2007 y 2025.

  • El Estado de México concentra 1 de cada 5 casos (3,889).

  • Le siguen Tamaulipas (1,534) y Ciudad de México (1,434).

 ©Cuartoscuro. - Niña en marcha por desapariciones forzadas.

Consecuencias emocionales y sociales para la niñez

Niñas, niños y adolescentes con familiares desaparecidos enfrentan:

  • Estigmatización social: se les asocia con supuestos vínculos criminales.

  • Afectaciones emocionales: ansiedad, depresión, miedo constante y duelos inconclusos.

  • Inseguridad económica: cuando la persona desaparecida era el sostén familiar.

  • Ruptura de vínculos sociales: desplazamiento forzado, pérdida de comunidad.

La desaparición se usa como estrategia de terror porque no solo impacta a la familia, sino a toda la sociedad”, señala Juan Martín Pérez, coordinador regional de Tejiendo Redes Infancia, quien insiste en la urgencia de un programa específico de acompañamiento para niñas, niños y adolescentes en orfandad por desaparición.

Abuelas y abuelos: los nuevos cuidadores

En cientos de hogares, las abuelas y abuelos se convierten nuevamente en madres y padres. Cuidan, alimentan y educan a sus nietos tras la desaparición de sus hijas o hijos.

El caso de Ernesto Antonio Pérez Reyes, padre buscador en Michoacán, lo refleja: desde que su hijo desapareció hace tres años, cuida de sus nietos mientras su nuera trabaja. Aunque sea a los Similares los llevamos para que estén bien”, relata.

Pero además del duelo y la búsqueda, enfrentan carencias económicas, desgaste físico, depresión, insomnio y amenazas por parte de la delincuencia o incluso de autoridades. Muchas veces gastan sus pensiones en las búsquedas o en el sustento de sus nietos.

 ©Cuartoscuro. - Marcha de madres buscadoras.

La omisión del Estado

Organizaciones como REDIM, Decofem y colectivos de madres buscadoras denuncian que no existen programas públicos permanentes para atender a niñas y niños con familiares desaparecidos.

La atención psicológica suele ser temporal, la alimentación depende de la economía familiar y la educación carece de apoyos específicos. Ya no están alimentados igual, los abuelos con la poca pensión no ajustan ni para los niños ni para ellos mismos, advierte Evangelina Contreras, del colectivo Decofem.

 ©Cuartoscuro. - Zapatos vacíos frente a Palacio Nacional.

Hablar con las infancias: memoria y resistencia

Hablar de desapariciones con niñas, niños y adolescentes es un acto de memoria y resistencia.

  • Protege su bienestar emocional.

  • Rompe el miedo y el estigma.

  • Fortalece su pensamiento crítico y los convierte en agentes de cambio.

Incluir a la niñez en estas conversaciones es sembrar valores de justicia, solidaridad y derechos humanos, fundamentales para construir un país más justo.

La desaparición forzada no solo arrebata la vida y libertad de quienes son víctimas directas; multiplica sus efectos en hijas, hijos, familias y comunidades enteras.

Hoy, en México, más de 160 mil niñas y niños crecen en orfandad por desaparición. Visibilizar su situación, abrir espacios de diálogo y exigir políticas públicas de acompañamiento no es solo una demanda de justicia: es una obligación ética y social.

Porque ninguna persona merece ser desaparecida. Y porque la memoria de quienes buscan y resisten es también la semilla de un futuro distinto.

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