Sarampión: ¿personas mayores de 50 años pueden contagiarse? Esto se sabe
De acuerdo con especialistas y organismos internacionales de salud, no todos los adultos mayores tienen el mismo nivel de protección
El reciente aumento de casos de sarampión en México ha generado inquietud entre distintos sectores de la población, particularmente entre personas mayores de 50 años, quienes en muchos casos no forman parte de las campañas actuales de vacunación. Ante estas dudas, especialistas y autoridades sanitarias han explicado qué tan probable es el contagio en este grupo y cuáles son los factores que determinan el riesgo.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala que el sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, que se transmite mediante pequeñas gotas respiratorias que se expulsan al hablar, toser o estornudar. Debido a su facilidad de propagación, puede afectar a personas de cualquier edad que no cuenten con protección previa, ya sea por vacunación o por haber tenido contacto con el virus anteriormente.
En México, muchas personas nacidas antes de la implementación universal de la vacuna estuvieron expuestas al virus durante la infancia, cuando la enfermedad circulaba de manera frecuente. Esta exposición permitió que una parte importante de la población desarrollara inmunidad natural, lo que reduce la probabilidad de contagio en la actualidad.
Inmunidad y factores que influyen en el contagio
De acuerdo con especialistas y organismos internacionales de salud, no todos los adultos mayores tienen el mismo nivel de protección. Aunque muchos podrían contar con defensas adquiridas tras haber padecido la enfermedad en la niñez, existen casos en los que las personas no estuvieron expuestas ni recibieron vacunación, por lo que aún pueden enfermar si tienen contacto con un caso activo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que el sarampión puede transmitirse incluso antes de que aparezcan los síntomas visibles, como el sarpullido característico. Esto facilita su propagación en espacios cerrados o en convivencias familiares, donde el contacto cercano aumenta el riesgo entre personas sin inmunidad.
Especialistas advierten que, aunque el sarampión suele asociarse con la infancia, en adultos puede manifestarse con mayor intensidad. Entre los síntomas más comunes se encuentran fiebre alta, tos persistente, congestión nasal, conjuntivitis y erupciones cutáneas, además de posibles complicaciones en personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que la mayoría de los adultos mayores que crecieron antes de las campañas masivas de vacunación probablemente desarrollaron protección natural, lo que explica por qué el riesgo suele ser menor en comparación con grupos jóvenes no vacunados.
¿Sarampión y vacunas? Resolvemos tus dudas y lo que debes saber para protegerte. pic.twitter.com/lDp8c4O8Ce
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) February 14, 2026
¿Qué hacer ante sospecha de contagio?
Las autoridades sanitarias recomiendan que, ante síntomas compatibles o contacto con una persona diagnosticada con sarampión, se acuda a valoración médica y se eviten lugares concurridos para reducir posibles cadenas de transmisión. También destacan que la vacunación continúa siendo la principal herramienta de prevención para quienes no cuentan con inmunidad comprobada.
Organismos internacionales coinciden en que el control del sarampión depende de mantener coberturas altas de vacunación y de identificar oportunamente los casos sospechosos. Informarse mediante fuentes oficiales, vigilar la aparición de síntomas y buscar atención médica temprana son medidas clave para limitar la propagación del virus y proteger a los grupos más vulnerables.
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