Sheinbaum entre dos fuegos: Trump y Morena; la complicidad entre el crimen organizado y la política en México

Elena Martínez 5 febrero, 2026

La mandataria Claudia Sheinbaum volvió a ser señalada, dentro del debate internacional en el The New York Times, sobre el combate al narcotráfico

 ©Especial. - Según los documentos, el narcotráfico en México ha evolucionado hacia esquemas territoriales en los que los grupos criminales participan en economías locales.

En un reciente artículo publicado por The New York Times, la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a ser señalada dentro del debate internacional sobre el combate al narcotráfico. El análisis parte del contexto de las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien ha insistido en la posibilidad de utilizar fuerza militar contra los cárteles mexicanos.

Frente a esa postura, el medio estadounidense sostiene que la negativa del gobierno mexicano responde menos a una falta de voluntad y más a la complejidad estructural del problema, donde las organizaciones criminales no operan únicamente como actores externos al Estado.

Según los documentos, el narcotráfico en México ha evolucionado hacia esquemas territoriales en los que los grupos criminales participan en economías locales, ejercen control social y, en algunos casos, mantienen vínculos con autoridades municipales o estatales. Bajo esa lógica, el combate frontal no solo implicaría enfrentar a los cárteles, sino también desarticular redes políticas y económicas que sostienen el poder local.

El costo político de una confrontación

El desafío no se limita a enfrentar a organizaciones criminales, sino a la posibilidad de alterar redes de poder que operan en municipios y estados, donde la política, la economía informal y la seguridad pública suelen entrelazarse.

De acuerdo con el diario, una ofensiva más profunda contra esas estructuras implicaría costos políticos inmediatos, desde rupturas internas hasta la pérdida de gobernabilidad en regiones donde los grupos locales mantienen influencia territorial. En ese contexto, la estrategia de seguridad no solo se mide por resultados operativos, sino por su impacto en la estabilidad política del propio partido gobernante y en la capacidad del Estado para mantener control institucional.

Morena y los señalamientos por vínculos con el crimen

Además, según el diario, el crecimiento político de Morena también ha colocado al partido en el centro de cuestionamientos relacionados con la relación entre poder local y crimen organizado. Al convertirse en la fuerza dominante en buena parte del país, distintos casos han involucrado a alcaldes y gobernadores vinculados al movimiento, lo que, según el análisis, refleja un problema estructural más amplio.

En ese marco se menciona el caso de Tabasco, donde Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad estatal, fue señalado en documentos de inteligencia militar por presuntos vínculos con el grupo criminal La Barredora. Su nombramiento estuvo ligado al entonces gobernador Adán Augusto López Hernández, hoy senador de Morena, lo que provocó críticas y escepticismo incluso dentro del propio partido.

Un escenario complejo

A esto se suma un escenario internacional cada vez más complejo, la presión desde Estados Unidos ha aumentado en torno al tráfico de fentanilo y al control migratorio, temas que se han convertido en ejes centrales del debate político estadounidense. México aparece así como un actor clave en la agenda bilateral, lo que obliga al gobierno federal a mostrar acciones visibles en materia de seguridad, cooperación y control fronterizo.

Con este contexto, el medio acusa que la presidenta se encuentra entre dos presiones simultáneas, por un lado, la exigencia de una respuesta más dura desde Washington; por el otro, la necesidad de evitar una desestabilización interna en un país marcado por dos décadas de violencia ligada a la llamada guerra contra las drogas.

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