El trasfondo de la masacre en Salamanca: Extorsiones y los motivos detrás del Cártel Santa Rosa de Lima y el CJNG
La historia detrás de la masacre en Loma de Flores: ligas de futbol, cobro de piso y una disputa criminal
Un partido de futbol amateur terminó en tragedia en la comunidad de Loma de Flores, en el municipio de Salamanca, Guanajuato, el domingo 25 de enero. Un ataque armado perpetrado en pleno encuentro deportivo dejó un saldo de 11 personas muertas y al menos 10 lesionadas, entre ellas una mujer, un menor de edad y Charly Moreno. Para las autoridades federales y estatales, no se trató de un hecho aislado, sino del reflejo más crudo de una disputa criminal entre el Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El ataque durante el partido
Eran aproximadamente las 17:30 horas cuando se disputaba el partido semifinal entre los equipos Biodent de Loma de Flores (Salamanca) y San José de Marañón (Irapuato), en el campo conocido como Las Cabañas. De manera repentina, al menos tres camionetas ingresaron al estacionamiento del campo deportivo.
De los vehículos descendieron entre cuatro y ocho hombres armados, quienes portaban armas de grueso calibre. Sin mediar palabra, avanzaron hacia jugadores, cuerpo técnico y asistentes, y comenzaron a disparar de manera indiscriminada. Diez personas murieron en el lugar; una más falleció mientras recibía atención médica.
El lunes 26 de enero, el campo amaneció acordonado, con cintas de seguridad, vehículos abandonados y manchas de sangre visibles en distintos puntos. Dentro de una pequeña caseta donde se vendían alimentos, el piso aún mostraba restos de sangre, cajas regadas y una cubeta con cervezas intactas, evidencia del caos que dejó la masacre.
Víctimas ligadas a empresa de seguridad
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) informó que, de acuerdo con las primeras líneas de investigación, al menos cinco de las personas asesinadas pertenecían a una empresa de seguridad privada presuntamente vinculada al CJNG, la cual habría sido contratada para resguardar el evento deportivo.
Previo al ataque, las autoridades aseguraron dos cartulinas atribuidas al Cártel Santa Rosa de Lima, en las que se hacía referencia directa a la disputa con el CJNG, lo que refuerza la hipótesis de un ataque dirigido.
Un contexto de amenazas ignoradas
Lo ocurrido en Loma de Flores no fue un hecho inesperado para la comunidad futbolera de Salamanca. Desde inicios de enero, organizadores de ligas amateur habían denunciado amenazas, extorsiones y advertencias del crimen organizado.
De acuerdo con reportes de medios locales como Periódico Correo y La Silla Rota Guanajuato, cartulinas comenzaron a aparecer en canchas de futbol con exigencias de “cobro de piso” de hasta 50 mil pesos mensuales para permitir que los partidos se jugaran sin represalias.
Ante la falta de respuesta efectiva de las autoridades, ligas como la Liga de Veteranos, la Liga Salmantina y la Liga Regional Campesina optaron por suspender partidos para no exponer a jugadores y asistentes. En algunos casos, incluso se reportaron robos y agresiones armadas contra espectadores.
“Nos balearon, a mí me tocaron dos balazos”, relató el presidente de la Liga de Veteranos a Correo. La suspensión buscaba proteger a los 24 equipos afiliados.
Seguridad privada y una decisión fatal
En este clima de miedo, algunas ligas intentaron retomar actividades contratando seguridad privada, ante la ausencia de vigilancia policial o de la Guardia Nacional. Ese fue el contexto en el que se disputó el partido en Loma de Flores.
De acuerdo con fuentes oficiales, la presencia de escoltas ligados presuntamente al CJNG habría sido el detonante para que el grupo rival ejecutara el ataque.
Señalados y objetivos criminales
Las investigaciones federales apuntan a la presunta participación de Moisés Soto Bermúdez, identificado como líder de un grupo de choque conocido como “Los Marros”, célula que opera bajo el mando de Mario Eleazar Lara Belman, alias “El Negro”, “Camorro” o “El Gallo”.
Según una ficha de la SSPC, Mario Eleazar Lara Belman es considerado generador de violencia en los municipios de Irapuato, Salamanca y Celaya, con orden de aprehensión vigente por homicidio calificado. Se le vincula además con delitos de extorsión, secuestro, venta de droga y desaparición forzada.
“El Gallo” es hermano de Noé Lara Belman, alias “El Puma”, uno de los fundadores del Cártel Santa Rosa de Lima junto con José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, así como de otros integrantes relevantes de esa organización criminal, todos ya detenidos.
Salamanca, territorio en disputa
El consultor en seguridad David Saucedo Torres explicó que Salamanca se ha convertido en un punto estratégico de confrontación entre el CJNG y el CSRL.
“El Cártel de Santa Rosa de Lima está en una ofensiva para recuperar territorios que perdió frente al Cártel Jalisco, y Salamanca es el epicentro de ese choque”, señaló en entrevista con la Organización Editorial Mexicana.
Saucedo advirtió que el CSRL ha recibido refuerzos de otros grupos criminales, incluidos remanentes del Cártel de Sinaloa, del Cártel del Golfo, grupos michoacanos e incluso mercenarios colombianos, lo que ha intensificado la violencia.
La disputa no solo es territorial: también involucra el control de extorsiones, secuestros, venta de droga, así como actividades ligadas a ductos de Pemex y la refinería de Salamanca.
Reacciones oficiales
El alcalde de Salamanca, César Prieto Gallardo, pidió apoyo directo a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, para reforzar la seguridad y “recuperar la paz”.
La gobernadora calificó el ataque como “un hecho inaceptable que lastima profundamente a las familias guanajuatenses” y aseguró que se activó un operativo conjunto. Por su parte, la presidenta Sheinbaum confirmó que el gobierno federal mantiene coordinación con autoridades estatales para esclarecer los hechos y detener a los responsables.
Miedo, abandono y memoria
Hoy, el campo de futbol de Loma de Flores permanece en silencio. Como otros espacios deportivos de Salamanca, Los Campos Nuevos, Cárdenas y Oteros, es reflejo de una comunidad donde el miedo ha desplazado al deporte.
Cruces, flores y balones olvidados recuerdan a las víctimas. “Ya no hay fiestas, ni torneos; de todo quieren cuota”, lamentó un jugador veterano de 56 años. Para muchos, el futbol era el último espacio de convivencia que quedaba.
La Fiscalía General del Estado de Guanajuato mantiene abiertas las investigaciones y, hasta el momento, no ha informado sobre personas detenidas por la masacre, uno de los ataques más graves registrados recientemente en el estado.
Lo ocurrido en Loma de Flores no solo dejó muertos: expuso el alcance de la extorsión, la fragilidad del tejido social y la crudeza de una guerra criminal que se juega incluso en las canchas de futbol.
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