¿Cuál es el verdadero estado de salud de Donald Trump? Esto dijo el presidente de EE.UU. tras exámenes
Trump confirmó que toma diariamente 325 miligramos de aspirina, una dosis mayor a la que suelen recomendar los médicos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse públicamente a su estado de salud tras las especulaciones generadas por apariciones recientes y la difusión de detalles sobre sus hábitos médicos. En una entrevista con The Wall Street Journal, el mandatario explicó que, a sus 79 años, mantiene una condición que considera óptima, la cual atribuye principalmente a la genética y a una agenda diaria activa dentro de la Casa Blanca.
Trump confirmó que toma diariamente 325 miligramos de aspirina, una dosis mayor a la que suelen recomendar los médicos para prevención cardiovascular. Aunque su equipo sanitario le ha sugerido reducirla a 81 miligramos, el presidente afirmó que ha seguido esa práctica durante más de dos décadas y no planea modificarla. En sus palabras, considera que la aspirina ayuda a mantener una circulación sanguínea adecuada, motivo por el cual ha decidido sostener su propio criterio médico.
El mandatario también aclaró que en octubre se sometió a un estudio de imagen para descartar problemas del corazón. Inicialmente se habló de una resonancia magnética; sin embargo, tanto Trump como su médico personal precisaron que se trató de una tomografía computarizada, un procedimiento común y rápido que no arrojó anomalías. El propio presidente reconoció que lamenta haberse realizado la prueba debido a la atención mediática que generó en torno a su salud.
🗣️ Durante el sorteo del Mundial 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conversó con Claudia Sheinbaum, y con el primer ministro canadiense, Mark J. Carney, en Washington, D. C. pic.twitter.com/JM17LTapVM
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) December 5, 2025
Rutina diaria, recomendaciones médicas y señales físicas
Además de la aspirina, Trump reconoció que no siempre sigue al pie de la letra otras indicaciones médicas. Un ejemplo es el uso de medias de compresión, recomendadas tras diagnosticarle una insuficiencia venosa crónica superficial que provocó hinchazón en las piernas. Aunque las utilizó inicialmente, dejó de hacerlo por incomodidad. Según él y su entorno cercano, la inflamación ha disminuido gracias a una mayor movilidad durante sus jornadas.
Sobre versiones que apuntan a cansancio o somnolencia en actos oficiales, Trump negó haberse quedado dormido en reuniones y reiteró que siempre ha dormido pocas horas. No obstante, imágenes difundidas en semanas recientes muestran momentos en los que aparece con los ojos cerrados durante eventos públicos, lo que motivó a su equipo a sugerirle cuidar su postura frente a cámaras para evitar interpretaciones sobre su nivel de alerta.
El presidente también descartó tener problemas de audición, pese a testimonios de colaboradores que señalan que en reuniones a veces se requiere elevar la voz para comunicarse con él. Trump sostiene que solo enfrenta dificultades cuando hay muchas personas hablando al mismo tiempo. En cuanto a cambios físicos visibles, reconoció que su piel se ha vuelto más frágil, por lo que utiliza maquillaje para cubrir hematomas o cortes leves, producto de pequeños golpes durante saludos o actos públicos.
Evaluaciones oficiales y percepción pública
El informe médico difundido por su médico personal indica que Trump toma medicación para el colesterol, así como tratamientos tópicos para afecciones cutáneas, además de la aspirina diaria. Las evaluaciones oficiales han sido favorables y lo describen en condiciones adecuadas para ejercer el cargo. Incluso se compartió un análisis cardiológico con apoyo de inteligencia artificial que estima una edad cardíaca menor a su edad cronológica.
Trump mantiene una agenda intensa, con jornadas que suelen iniciar en una oficina privada dentro de la residencia presidencial y se extienden hasta la noche en el Despacho Oval. Registros internos muestran cientos de reuniones y llamadas en pocas semanas, lo que ha llevado a asesores a sugerir ajustes para reducir el ritmo. El presidente, sin embargo, asegura que cualquier cambio responde a eficiencia y no a su edad.
En el plano mediático y político, la salud del mandatario continúa bajo escrutinio constante, especialmente por comparaciones con su antecesor. Trump ha rechazado las especulaciones y subraya que mantiene una presencia pública frecuente, discursos improvisados y contacto directo con la prensa. Mientras tanto, la Casa Blanca insiste en que el presidente se encuentra en buen estado físico y cognitivo, y que las interpretaciones externas no reflejan las evaluaciones médicas oficiales.