Este sería el común denominador de los ataques y tiroteos en México: Más allá de Teotihuacán, Lex Ashton y Osmar

Metzli Escalante 22 abril, 2026

Jóvenes, redes y violencia: el hilo invisible detrás de los tiroteos y ataques que alarman al país; las ideologías extremistas

 ©Especial. -

Durante años, México miró las masacres escolares y los tiroteos masivos como una tragedia lejana, asociada casi exclusivamente a Estados Unidos. Sin embargo, una serie de ataques recientes ha encendido una alerta inquietante: no solo se trata de violencia, sino de un patrón ideológico y cultural que comienza a repetirse.

El fenómeno ya tiene nombre entre especialistas: la “columbinización”. Se refiere a la imitación, admiración o reinterpretación de la Masacre de Columbine, perpetrada por Eric Harris y Dylan Klebold, cuyos nombres siguen circulando en foros digitales como símbolos de violencia.

Hoy, ese patrón parece replicarse en territorio mexicano.

Tres ataques, un mismo patrón

En menos de un año, tres casos han expuesto similitudes que van más allá de la violencia:

  • Jóvenes agresores

  • Ataques planeados

  • Actividad digital previa

  • Referencias a ideologías extremistas o comunidades en línea

Julio César Jasso Ramírez

Uno de los casos más recientes ocurrió el 20 de abril de 2026 en Pirámide de la Luna en Teotihuacán. Un joven de 27 años, identificado como Julio César Jasso Ramírez, abrió fuego contra turistas en uno de los sitios más emblemáticos del país. La investigación reveló que el atacante consumía contenido relacionado con masacres y dejó indicios simbólicos vinculados a Columbine.

Lex Ashton

Meses antes, el 22 de septiembre de 2025, el caso de Lex Ashton sacudió al CCH Sur en la CDMX. Con apenas 19 años, atacó con un arma blanca a Jesús Israel en el estacionamiento del plantel, provocándole la muerte. En el intento por detenerlo, un trabajador administrativo de 65 años resultó lesionado.

Antes del ataque había publicado las armas y mensajes que hacían alusión a la comunidad incel, grupos que difunden misoginia, resentimiento social y glorificación de la violencia. Tras el ataque, surgieron en redes sociales páginas que glorificaron a Lex Ashton.

Osmar “N”

El patrón se repitió el 24 de marzo de 2026 con Osmar “N”, de 15 años. Antes de atacar, compartió imágenes vestido de negro, armado con un fusil tipo AR-15, e incluso contenido donde se autodenominaba “incel”. En uno de los videos, se apuntaba a sí mismo mientras sonaba música alusiva a la muerte. El adolescente asesinó a dos profesoras.

Ideologías extremistas: el hilo invisible

Más allá de los hechos, el común denominador es ideológico.

Las comunidades “incel” (célibes involuntarios) han sido vinculadas a ataques en distintas partes del mundo, como el perpetrado por Elliot Rodger o el atropellamiento masivo en Toronto en 2018. Estos grupos suelen compartir narrativas de odio, aislamiento y victimización.

Un estudio de universidades como Swansea y Texas reveló que:

  • 37% de los incels reportan pensamientos suicidas diarios

  • 48% presentan niveles extremos de soledad

Este entorno emocional, combinado con la glorificación de la violencia, puede convertirse en un detonante.

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México ya tenía señales

Aunque hoy el fenómeno parece más visible, no es nuevo.

Masacre en Torreón

En 2020, un niño de 11 años protagonizó el ataque en el Colegio Cervantes en Torreón. Vestía una camiseta con la leyenda “Natural Selection”, la misma que usó Eric Harris en Columbine y Julio César en Teotihuacán.

 ©Especial. - Masacre en Torreón y Eric Harris.

Tiroteo en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey

Antes, en 2017, el tiroteo en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey ya mostraba señales de influencia digital y fascinación por ataques masivos. El tirador, de 15 años murió en el hospital tras disprar contra varios de sus compañeros y su maestra.

Las motivaciones iniciales se ligaron a grupos de internet como “Legión Holk”, pero los perfiles involucrados mostraron una clara obsesión con la estética y el desarrollo táctico de las masacres estadounidenses.

 ©Especial. - Tiroteo en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey,

Metro CDMX

Incluso fuera del ámbito escolar, el 18 de septiembre de 2009, la violencia irrumpió en el Estación Balderas, cuando un hombre armado, identificado como Luis Felipe Hernández Castillo, abrió fuego contra usuarios, dejando muertos y heridos. Aunque el móvil fue distinto, evidenció cómo los ataques individuales pueden tener detonantes ideológicos o psicológicos complejos.

Entre las víctimas estuvieron el policía Víctor Manuel Miranda Martínez y el civil Esteban Cervantes Barrera, quien intentó detener al agresor.

Durante su detención, dio versiones contradictorias sobre sus motivos, aunque en el momento del ataque hizo referencia a creencias religiosas.

De las aulas a los espacios públicos

El caso de Teotihuacán marca un punto de inflexión: la violencia ya no se limita a escuelas.

La elección del lugar, un sitio turístico de alto valor simbólico, responde a una lógica de impacto mediático, similar a la de ataques internacionales. La violencia se convierte en mensaje, en espectáculo, en búsqueda de notoriedad.

¿Un nuevo tipo de violencia?

Los especialistas coinciden en que no se trata solo de hechos aislados.

Se repiten elementos:

  • Planeación metódica

  • Consumo de contenido violento en línea

  • Identificación con agresores previos

  • Ideologías extremistas o nihilistas

  • Intención de dejar un “mensaje”

La llamada “columbinización” no es únicamente imitación: es la construcción de una identidad basada en la violencia.

Hoy, la pregunta ya no es si México enfrenta este fenómeno, sino qué tan profundo ha echado raíces.

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