El caso de Jan Michel, joven de 20 años que fue linchado por un supuesto robo: un año de impunidad
Este 19 de febrero se cumple un año de la agresión a Jan Michel, quien falleció tras 15 días hospitalizado luego de una agresión colectiva. Su familia sostiene que fue confundido
A casi doce meses del linchamiento de Jan Michel, un joven de 20 años que trabajaba como mototaxista en Chimalhuacán, su familia continúa una lucha que —aseguran— ha estado marcada por la indiferencia institucional y la revictimización social.
Jan Michel murió 15 días después de haber sido brutalmente golpeado por un grupo de personas que lo señalaron por el presunto robo de una motocicleta. Su familia sostiene que él no participó en ningún ilícito y que simplemente se encontraba en el lugar equivocado.
¿Quién era Jan Michel?
Tenía 20 años. Había terminado la preparatoria. Estaba casado desde hacía dos años con su novia de adolescencia y era padre de una niña que hoy está por cumplir tres años.
Trabajaba en mototaxi y en estructuras metálicas. Salía a laborar desde las cinco de la mañana y regresaba por las tardes a comer con su esposa e hija.
“Era responsable, trabajador, muy cariñoso con su bebé. Nunca nos dio problemas”, relata su familia.
El 19 de febrero: la cronología del ataque
La tarde del 19 de febrero, tras regresar a casa para comer, dos conocidos del vecindario le pidieron que los trasladara en su motocicleta a una zona cercana llamada Campo Rojo.
Minutos después, fueron interceptados por un grupo de motociclistas que, según versiones vecinales, regresaban de una manifestación.
En medio del señalamiento por el supuesto robo de una moto, Jan Michel fue derribado de su vehículo y comenzó la agresión colectiva.
Videos que circulan en redes muestran cómo varias personas lo rodean y lo golpean. De acuerdo con el testimonio familiar, el joven repetía que no había participado en ningún robo y pedía ser entregado a las autoridades.
El diagnóstico médico posterior fue daño axonal difuso, una lesión cerebral grave causada por traumatismo severo.
Dos horas sin atención médica
Uno de los señalamientos más graves de la familia es que, tras la agresión, Jan Michel fue llevado a instalaciones ministeriales donde —afirman— permaneció alrededor de dos horas sin recibir atención médica oportuna.
Posteriormente fue trasladado a un hospital, donde permaneció 15 días internado antes de fallecer.
Durante ese periodo, la familia asegura que enfrentó confusión institucional: inicialmente se les informó que había sido detenido por robo, pero posteriormente se les indicó que no existía acusación formal directa en su contra.
Inconsistencias en la investigación
A un año de los hechos, la familia denuncia que la carpeta de investigación presenta irregularidades.
Según relatan, en la revisión reciente del expediente no se encuentran integradas:
Acta de defunción
Entrevistas familiares
Videos entregados como evidencia
Carpeta por homicidio
“La carpeta solo dice que Jan Michel y otra persona robaron una moto en Avenida Corregidora. No está todo lo que entregamos”, sostiene su tía.
Además, señalan inconsistencias en los reportes de robo, fechas y características de las motocicletas presuntamente involucradas.
Revictimización y amenazas
Durante este año, la familia asegura haber recibido mensajes intimidatorios en redes sociales y comentarios que justifican la violencia colectiva.
“Nos escriben que eso le pasa a la rata, que ya dejemos de moverle”, denuncian.
Para la familia, el caso también expone un problema estructural: la normalización del linchamiento como forma de castigo social.
“Un linchamiento es aceptar que la civilización está dominada por la selva. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro”, expresa Estefanía.
La exigencia
Tras acudir a instancias como Derechos Humanos y Asuntos Internos sin resultados concretos, la familia anunció que esperará 15 días para que la Fiscalía integre correctamente la información faltante. De no haber avances, advirtieron que retomarán movilizaciones.
“Pedimos que quienes participaron paguen con tiempo en prisión. El tiempo que Michel no esté es el tiempo que ellos pueden estar detrás de una reja”, señalaron.
Una ausencia que pesa
Berenice Elizabeth, esposa del joven, habla poco. A un año de la pérdida, su petición es breve pero firme:
“Que le hagan justicia. Que lo paguen tras las rejas”.
Su hija crecerá sin su padre. La familia ya prepara una misa y el levantamiento de cruz por el primer aniversario luctuoso.
Mientras tanto, sostienen que seguirán buscando que el caso no quede en el olvido y los culpables en libertad.
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