De bajo perfil a acusación inédita: así fue la caída de “El Sagitario” y “El Pichón”, padre e hijo acusados de narcoterrorismo

Elena Martínez 3 enero, 2026

Padre e hijo formaban parte de una estructura criminal asentada en Sinaloa, ligada a la Organización Beltrán Leyva

 ©Redes sociales. - Las investigaciones indicaban que ambos habían heredado parte de la estructura operativa que quedó tras la caída de los líderes históricos de los Beltrán Leyva.

Durante 2025, las autoridades mexicanas y el gobierno de Estados Unidos llevaron a cabo una serie de acciones que terminaron con la muerte de Pedro Inzunza Coronel, alias “El Pichón”, y la detención de su padre, Pedro Inzunza Noriega, conocido como “El Sagitario”. Ambos fueron identificados como operadores relevantes del crimen organizado y se convirtieron en los primeros narcotraficantes mexicanos acusados de narcoterrorismo en tribunales estadounidenses.

Padre e hijo formaban parte de una estructura criminal asentada en Sinaloa, ligada a la Organización Beltrán Leyva, grupo que surgió tras la fragmentación del antiguo cártel encabezado por esa familia. Aunque durante años mantuvieron un perfil discreto, las investigaciones de agencias estadounidenses los colocaron como piezas clave en el tráfico de drogas, principalmente fentanilo, hacia Estados Unidos.

La acusación presentada en cortes de California marcó un hecho inédito, ya que se sustentó en una nueva estrategia legal que permitió clasificar a integrantes del Cártel de Sinaloa como parte de una organización terrorista extranjera, ampliando así los delitos que podían imputarse.

De la acusación en EU a los operativos en Sinaloa

En mayo de 2025, autoridades del Departamento de Justicia de Estados Unidos anunciaron públicamente que varios integrantes del crimen organizado mexicano enfrentarían cargos por narcoterrorismo, un delito que hasta entonces no se había aplicado contra capos mexicanos. Entre los señalados se encontraban Pedro Inzunza Noriega y su hijo.

Las investigaciones indicaban que ambos habían heredado parte de la estructura operativa que quedó tras la caída de los líderes históricos de los Beltrán Leyva, y que continuaban con actividades relacionadas con el tráfico de drogas, lavado de dinero y producción de fentanilo. Para Estados Unidos, su célula era responsable de grandes volúmenes de droga destinados al mercado norteamericano.

Mientras el proceso legal avanzaba en el extranjero, en México ya se desarrollaban operativos federales enfocados en debilitar a la organización. Meses antes de los desenlaces finales, el gobierno mexicano reportó el mayor decomiso de fentanilo realizado en el país, lo que representó un golpe directo a las redes de producción y distribución del grupo.

A lo largo del segundo semestre del año, la Secretaría de Marina reforzó su presencia en varios municipios del norte de Sinaloa, donde se reportaron cateos, aseguramientos y enfrentamientos con grupos armados. La presión operativa comenzó a cerrar el cerco sobre los líderes de la célula.

El abatimiento del hijo y la captura del padre

El 30 de noviembre de 2025, fuerzas federales realizaron un operativo en los municipios de Guasave y Ahome, donde fueron aseguradas armas, vehículos, drogas y precursores químicos, además de detener a varios operadores del grupo criminal. Al día siguiente, las autoridades confirmaron que Pedro Inzunza Coronel, “El Pichón”, había muerto durante un enfrentamiento armado con personal naval.

De acuerdo con la información oficial, el hijo de El Sagitario perdió la vida en medio del intercambio de disparos, lo que impidió que fuera trasladado a Estados Unidos para enfrentar los cargos que pesaban en su contra, entre ellos el de narcoterrorismo. Su muerte dejó a la organización sin uno de sus principales operadores en campo.

Tras ese hecho, las autoridades mantuvieron las labores de inteligencia para ubicar al líder restante. Finalmente, en los últimos días de diciembre, se llevó a cabo un operativo coordinado entre la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Fiscalía General de la República, que permitió detener a Pedro Inzunza Noriega en un inmueble de Culiacán.

Durante su captura, también fueron detenidas tres personas más, y se aseguraron armas de fuego y diversas cantidades de droga. Las autoridades lo identificaron como uno de los principales líderes operativos de la facción vinculada a los Beltrán Leyva y como segundo al mando dentro de esa estructura criminal.