¿Por qué dos terremotos de magnitud similar tuvieron consecuencias diferentes? El caso de Chiapas y Venezuela
Dos eventos de características similares pueden registrar consecuencias completamente diferentes dependiendo del lugar donde ocurran
Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió este viernes 17 de julio la costa de Chiapas y puso en alerta a miles de personas en el sur de México. El Servicio Sismológico Nacional (SSN) informó que el movimiento tuvo su epicentro frente a las costas de Ciudad Hidalgo, mientras que autoridades de Protección Civil activaron los protocolos de emergencia para revisar posibles afectaciones. Aunque el sismo se sintió en varios estados del país y también en Guatemala y El Salvador, hasta las primeras evaluaciones oficiales no se reportaban víctimas mortales ni daños estructurales de consideración.
El escenario llamó la atención porque semanas antes Venezuela fue sacudida por un doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5, con consecuencias mucho más graves. La diferencia llevó a preguntarse por qué dos movimientos telúricos de magnitud similar pueden tener efectos tan distintos, aun cuando ambos liberan una enorme cantidad de energía.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la magnitud únicamente mide la energía liberada durante la ruptura de una falla geológica y no determina, por sí sola, el nivel de destrucción que provocará un terremoto. El impacto también depende de factores como la profundidad del sismo, la distancia entre el epicentro y las zonas pobladas, el tipo de suelo y la vulnerabilidad de las construcciones.
Por ello, dos eventos de características similares pueden registrar consecuencias completamente diferentes dependiendo del lugar donde ocurran y de las condiciones geológicas y urbanas existentes.
El epicentro y la ubicación influyeron en el impacto
Según el SSN, el epicentro del terremoto de Chiapas se localizó a135 kilómetros al suroeste de Ciudad Hidalgo frente a las costas de Chiapas, a una profundidad de 10 kilómetros sobre el Océano Pacífico. Esa ubicación hizo que la mayor liberación de energía ocurriera lejos de los principales centros urbanos del estado, reduciendo el potencial de afectaciones severas en zonas densamente habitadas.
En un análisis publicado por El País, el sismólogo Luis Quintanar Robles, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, explicó que la distancia del epicentro respecto al territorio continental fue uno de los factores que ayudó a disminuir el impacto del movimiento, aunque aclaró que las evaluaciones continúan conforme avanzan las inspecciones en la región.
El caso venezolano presentó condiciones distintas. Diversos reportes internacionales señalaron que el país registró un doblete sísmico, es decir, dos terremotos de gran magnitud ocurridos con pocos segundos de diferencia. De acuerdo con el análisis de medios locales, esa sucesión de movimientos incrementó el estrés sobre estructuras ya afectadas por el primer sismo, favoreciendo un escenario de mayores daños.
La magnitud no es el único indicador del riesgo
El USGS señala que la severidad de un terremoto depende de múltiples variables. Entre ellas destacan la profundidad del hipocentro, el mecanismo de ruptura, la cercanía a las zonas pobladas, las características del terreno y la resistencia de la infraestructura. En algunos lugares, los suelos blandos pueden amplificar las ondas sísmicas, mientras que en otros la energía se disipa de manera diferente.
Por ello, aunque los terremotos registrados en Chiapas y Venezuela tuvieron magnitudes similares, no tuvieron las mismas consecuencias. La combinación de factores geológicos, urbanos y de ubicación explica por qué dos sismos que liberan una cantidad comparable de energía pueden producir impactos muy distintos en la población.
Únete al canal de WhatsApp y recibe en tu celular lo más importante de México y el mundo con el análisis y la voz de Guillermo Ortega Ruiz.