Un tesoro bajo tierra: hallan 179 piezas, ofrendas y figuras de jaguares en Chiapas

Alejandra Jiménez 21 agosto, 2026

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los objetos cerámicos recuperados habrían sido elaborados durante el Clásico Tardío regional

 ©Especial - Durante siglos permaneció oculta: así es la cueva donde los zoques dejaron ofrendas, jaguares y figuras humanas

A 20 metros bajo tierra, en Cintalapa, Chiapas, el INAH encontró una cueva que durante siglos fue utilizada por los zoques como sitio de peregrinaje para pedir lluvias y buenas cosechas. Dentro aparecieron 13 ofrendas y 179 piezas arqueológicas, algunas fechadas preliminarmente entre los años 600 y 900 d.C.

El hallazgo apenas comienza a revelar sus secretos: los investigadores también encontraron representaciones de jaguares, tecolotes, figuras humanas y un sahumador con un mango de 32 centímetros. Ahora realizarán nuevos estudios y un escaneo 3D para conocer mejor el contenido de la cueva.

¿Qué encontraron dentro de la Cueva Mundo Zoque?

Lo que apareció bajo tierra no fue una sola pieza aislada. Entre enero y junio de este año, los arqueólogos registraron 13 ofrendas y 179 piezas prehispánicas dentro de la llamada Cueva Mundo Zoque, localizada en la comunidad General Cárdenas, en el municipio de Cintalapa, Chiapas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los objetos cerámicos recuperados habrían sido elaborados durante el Clásico Tardío regional, entre los años 600 y 900 d.C.

Entre los materiales identificados aparecen representaciones de jaguares, tecolotes y figuras humanas, elementos que ahora serán estudiados para conocer con mayor precisión su antigüedad y significado.

Pero el sitio guarda algo más que piezas cerámicas. Los investigadores también encontraron estalactitas y estalagmitas modificadas, algunas de ellas trabajadas para asemejar figuras humanas o las fauces de un monstruo.

Ese conjunto de objetos y modificaciones convierte a la cueva en un espacio arqueológico que puede aportar información sobre las prácticas rituales de las comunidades zoques de aquella época.

¿Para qué usaban los zoques esta cueva de Chiapas?

La cueva no habría sido un refugio cualquiera. Según explicó el titular del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, se trataba de un sitio de peregrinaje al que los zoques acudían principalmente para solicitar lluvias y buenas cosechas.

La ubicación también ayuda a dimensionar el hallazgo: la cueva se encuentra aproximadamente 20 metros bajo tierra y tiene una extensión de 100 metros.

De acuerdo con la explicación presentada durante la conferencia matutina, el contexto climático de aquella época pudo estar relacionado con la importancia ritual del lugar. En un periodo marcado por cambios en las condiciones de lluvia, estos espacios habrían tenido un significado especial para las comunidades que dependían de las cosechas.

La presencia de ofrendas dentro de la cueva refuerza la hipótesis de que el sitio tuvo una función ceremonial.

Y entre los objetos recuperados hay una pieza que llamó especialmente la atención.

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¿Qué tiene de especial el sahumador encontrado en la cueva?

Entre las piezas localizadas destaca un sahumador con un mango de 32 centímetros de largo.

El objeto tiene representado un quincunce, una figura relacionada con los cuatro rumbos del universo.

Su presencia dentro de la cueva aporta otro elemento para estudiar las prácticas rituales que se desarrollaron en este espacio. El sahumador se suma a las representaciones de animales y figuras humanas encontradas durante las exploraciones.

Sin embargo, los especialistas todavía necesitan realizar estudios para establecer con mayor precisión la antigüedad y características de los materiales recuperados.

Por eso, el hallazgo todavía no está cerrado. Lo que se ha presentado hasta ahora es una primera parte de lo que los arqueólogos han podido documentar dentro de la cueva.

¿Cómo descubrieron la Cueva Mundo Zoque?

El descubrimiento comenzó a partir de un aviso recibido por el INAH en enero de este año.

El guía Jairo Díaz fue quien localizó la cueva y dio aviso sobre su existencia. Posteriormente, el arqueólogo Josuhé Lozada, del INAH, acudió al sitio para realizar los trabajos de registro e investigación.

A partir de esas labores comenzaron a documentarse las piezas y las ofrendas que permanecían dentro del espacio subterráneo.

El hallazgo también permite conocer un lugar que todavía conserva vínculos con comunidades zoques actuales, pues, de acuerdo con lo explicado durante la presentación, algunas comunidades zoques permanecen en la región.

El trabajo arqueológico apenas entra en una nueva etapa. El INAH realizará estudios especializados y un escaneo 3D de la cueva para analizar sus contenidos y obtener una documentación más detallada del espacio.

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La tecnología permitirá registrar las características de la cavidad y complementar el análisis de los materiales encontrados.

Por ahora, el dato central es contundente: bajo tierra, en Cintalapa, fue localizado un espacio de 100 metros de largo que habría funcionado como lugar de peregrinaje zoque y que conservaba 13 ofrendas y 179 piezas prehispánicas.

Los estudios que vienen podrían ayudar a precisar cuándo fueron elaborados los objetos, cómo fueron utilizados y qué papel cumplía la cueva dentro de las prácticas rituales de los antiguos habitantes de la región.

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