El caso de Dorothea Puente, la "dulce abuelita" que resultó ser una asesina en serie y enterraba a sus víctimas en el jardín
La mujer fue sentenciada a cadena perpetúa

Dorothea Puente es, sin dudar alguna, una de las asesinas seriales que ha marcado la historia criminal de Estados Unidos. La adulta mayor, que fingía ser una abuelita amorosa, ha inspirado películas y documentales por los terribles crímenes que cometió en los años 80, cuando se estima que mató a varios adultos mayores en una pensión que administraba
Según las autoridades, fue hasta que Puente llegó a la tercera edad fundó en la ciudad de Sacramento, en California, una pensión, donde prometía dar albergue a otros adultos mayores que ya no pudiera ser cuidados por sus familiares. Sin embargo, detrás de la fachada de una mujer amable y preocupada por el bienestar de sus inquilinos, había una mente calculadora y macabra que llevaba a cabo brutales asesinatos.
Quienes conocieron a la mujer la describieron como una abuelita comprensiva que cuidaba de sus inquilinos y les ofrecía un techo seguro. No obstante, Dorothea Puente se aprovechó esta situación para ganar la confianza de sus víctimas y así asesinarlos sin levantar sospechas. Aparentemente, la mujer administraba a sus víctimas grandes dosis de fármacos y luego las mataba.
Aparentaba ser una abuelita amable
Puente solía enterrar los cuerpos de sus víctimas en el jardín de la casa, todo esto sin que las autoridades sospecharan algo. Tras los asesinatos, la mujer terminaba vaciando sus cuentas bancarias y tomando control de sus propiedades. A menudo, falsificaba documentos legales para hacer que los inquilinos parecieran que habían abandonado la pensión por su propia voluntad, lo que dificultaba la tarea de rastrear sus movimientos.
El caso de Dorothea Puente comenzó a desmoronarse cuando, en 1988, un trabajador social comenzó a investigar la desaparición de uno de los inquilinos de la pensión. Una serie de eventos inquietantes puso al trabajador social en alerta y es que se percató de que varios de los residentes de la pensión habían desaparecido sin dejar rastro, y aquellos que aún vivían en el lugar parecían estar bajo el control total de Puente.
Así fue el arresto de Dorothea Puente
El descubrimiento de los crímenes se produjo cuando las autoridades acudieron a revisar el terreno de la pensión y fue entonces cuando encontraron varios cuerpos enterrados en el jardín trasero. Las autopsias confirmaron que la mayoría de las víctimas habían muerto por envenenamiento o sobredosis de drogas, lo que llevó a la policía a arrestar a Dorothea Puente.
En 1992 inició el juicio contra Dorothea Puente quien fue declarada culpable, por lo que fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. La adulta mayor pasó los últimos años de su vida en prisión, donde murió el 27 de marzo de 2011, a los 82 años de edad.