Ciberacoso puede provocar ansiedad, depresión y escalar a violencia presencial en jóvenes: OPS

Elena Martínez 21 agosto, 2026

El sistema de salud puede desempeñar un papel fundamental en la detección temprana de estos padecimientos

 ©Redes sociales. - El sistema de salud puede desempeñar un papel fundamental en la detección temprana.

El ciberacoso contra niños, niñas y adolescentes se ha convertido en un problema de salud pública debido a las consecuencias que puede generar en la salud mental, física, sexual y reproductiva de las víctimas, advirtió Britta Bayer, asesora en Prevención de la Violencia de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En entrevista con Guillermo Ortega, la especialista explicó que el uso creciente de plataformas digitales ha transformado la manera en que los jóvenes se comunican, aprenden y establecen relaciones. Sin embargo, estos espacios también han generado nuevas dinámicas y riesgos de violencia que pueden ser más difíciles de detectar y controlar.

Bayer señaló que el avance acelerado del entorno digital y de herramientas como la inteligencia artificial obliga a prestar mayor atención a las formas en las que se manifiestan el hostigamiento y otras agresiones contra menores. Aunque los riesgos existen tanto para niños como para niñas, indicó que las experiencias pueden ser distintas dependiendo del género.

En el caso de las niñas y adolescentes, destacó especialmente la violencia sexual en línea, así como la presión relacionada con la apariencia física, la sexualización, la circulación de imágenes y las preocupaciones sobre su reputación.

Todo eso puede tener impactos graves en la salud mental, puede aumentar el riesgo de ansiedad, depresión, el riesgo de suicidio”, explicó Bayer durante la conversación.

Violencia digital puede pasar del internet al entorno presencial

La asesora de la OPS explicó que uno de los principales riesgos consiste en considerar las agresiones digitales como hechos aislados que permanecen únicamente en internet. Las consecuencias pueden trasladarse a la vida cotidiana e incluso convertirse en otras formas de violencia. “La violencia digital puede comenzar en línea y luego transformarse en algo presencial”, advirtió.

Por ello, sostuvo que debe abordarse como un asunto de salud pública, debido a que puede generar consecuencias a corto y largo plazo. Además de las afectaciones emocionales y psicológicas, existen posibles repercusiones sobre la salud física, sexual y reproductiva.

La especialista también habló sobre el uso de las tecnologías como mecanismos de control dentro de las relaciones de pareja. Herramientas como la geolocalización, las redes sociales y el acceso constante a información sobre las actividades de otra persona pueden ser utilizadas para vigilar movimientos, relaciones y comportamientos.

Hay formas del mundo digital que pueden facilitar estos comportamientos controladores”, señaló Bayer. La especialista explicó que este tipo de conductas puede formar parte de las primeras manifestaciones de violencia dentro de una relación y posteriormente escalar hacia situaciones de mayor gravedad.

Ante este panorama, consideró fundamental intervenir desde las primeras señales. Desde la perspectiva de salud pública, explicó, una detección oportuna permite brindar apoyo antes de que los comportamientos violentos aumenten de intensidad.

¿Cómo detectar si un joven es víctima de ciberacoso?

Entre las señales de alerta que pueden observar padres, cuidadores, docentes y personal sanitario, Bayer mencionó cambios emocionales, ansiedad, preocupaciones constantes, problemas relacionados con el sueño, pérdida de interés y una menor disposición para participar en actividades cotidianas.

La especialista señaló que las familias tienen un papel importante en la prevención. Padres, madres y cuidadores pueden establecer modelos de comunicación libres de violencia y acompañar a sus hijos en la manera en que desarrollan tanto sus relaciones presenciales como aquellas que mantienen a través de internet.

Los padres, madres y cuidadores tienen un rol esencial”, indicó. No obstante, aclaró que enfrentar el problema no corresponde únicamente a las familias, sino que requiere acciones coordinadas entre diferentes sectores.

El sistema de salud puede desempeñar un papel fundamental en la detección temprana. Bayer explicó que el personal sanitario debe contar con herramientas para reconocer posibles señales de violencia, hablar sobre el tema con niños y adolescentes, saber cómo preguntar por situaciones de riesgo y conocer las alternativas de apoyo disponibles.

También destacó la participación de las escuelas, debido al tiempo que niños y adolescentes pasan dentro de los centros educativos. El sector educativo puede informar sobre los riesgos digitales, fortalecer habilidades para resolver conflictos y promover formas de convivencia que no utilicen la violencia como mecanismo de comunicación.

La especialista agregó que la prevención también debe involucrar a las comunidades y al sector privado. En particular, señaló la necesidad de trabajar con las empresas tecnológicas para incorporar medidas de protección infantil desde el diseño de las plataformas digitales.


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