Puente de La Concordia a un año: ¿qué pasó con las nuevas reglas para las pipas de Gas LP tras la tragedia?
Las autoridades federales reaccionaron semanas después del accidente con dos normas emergentes para el transporte y distribución de gas LP
A un año de la explosión de una pipa de gas LP en el Puente de La Concordia, en Iztapalapa, el transporte de este combustible opera bajo reglas más estrictas que las vigentes cuando ocurrió la tragedia. El accidente del 10 de septiembre de 2025 dejó 32 personas muertas y decenas de lesionados y provocó una revisión de las condiciones en las que circulan estas unidades por la Ciudad de México y el resto del país. Sin embargo, las infracciones detectadas durante los últimos meses muestran que el problema no terminó con la publicación de nuevas disposiciones.
Las autoridades federales reaccionaron semanas después del accidente con dos normas emergentes para el transporte y distribución de gas LP. Entre los principales cambios se establecieron controles de velocidad, GPS con transmisión de información, revisiones más rigurosas de los tanques, pruebas hidrostáticas y capacitación obligatoria para los operadores. El objetivo fue pasar de revisiones principalmente documentales y visuales a un esquema que permitiera comprobar las condiciones físicas de las unidades.
Las nuevas reglas que deben cumplir las pipas
La NOM-EM-006-ASEA-2025 se enfocó en el transporte de gas LP, mientras que la NOM-EM-007-ASEA-2025 reguló su distribución. Las disposiciones establecieron que las unidades deben contar con dispositivos conocidos como gobernadores de velocidad, además de sistemas GPS que permitan conocer su ubicación y monitorear su operación. También se reforzó la obligación de comprobar los programas de mantenimiento y realizar inspecciones internas de los recipientes que transportan el combustible.
La aplicación fue gradual. Las unidades de transporte y aquellas de distribución con capacidad superior a 5 mil litros y al menos 10 años de antigüedad tuvieron inicialmente cuatro meses para cumplir con las nuevas obligaciones, mientras que para el resto se establecieron plazos durante 2026. Las autoridades también anunciaron inspecciones coordinadas entre la ASEA, la SICT y las autoridades energéticas para revisar las condiciones físico-mecánicas, permisos y elementos de seguridad.
En la Ciudad de México también se endurecieron las restricciones. Después de la tragedia se estableció un límite de 30 kilómetros por hora para estas unidades y restricciones de circulación. Sin embargo, a un año del accidente, la Secretaría de Seguridad Ciudadana ha realizado más de mil 900 revisiones y aplicado más de 700 multas a vehículos que transportan gas LP u otras sustancias peligrosas. Entre las conductas detectadas continúan apareciendo el exceso de velocidad y otras faltas de seguridad.
Una nueva norma está en camino
El aniversario coincide con otro cambio. El pasado 7 de septiembre de 2026, la ASEA puso a consulta pública el proyecto PROY-NOM-030-ASEA-2026, destinado específicamente a la distribución de gas LP mediante autotanques y vehículos de reparto. La propuesta permanecerá abierta a comentarios durante 60 días naturales antes de continuar su proceso regulatorio.
El proyecto contempla nuevamente gobernadores de velocidad, pero también exige documentación que acredite las condiciones de fabricación de los recipientes, inspecciones y pruebas para unidades con tanques usados, revisión de las condiciones mecánicas y válvulas de desconexión seca en autotanques. Además, mantiene como elemento central la capacitación y acreditación de quienes conducen estas unidades.
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