“Nos quemamos todos”: Lo que pasó con los comerciantes de La Concordia a un año de la explosión de la pipa

Elena Martínez 10 septiembre, 2026

A un año de la explosión, comerciantes narran en exclusiva para este medio cómo vivieron la tragedia, el avance del fuego y las escenas que permanecen en su memoria

 ©Especial. - A un año de la explosión, comerciantes narran cómo vivieron la tragedia, el avance del fuego y las escenas que permanecen en su memoria.

A un año de la explosión de una pipa de gas LP en el Puente de La Concordia, los puestos volvieron a abrir, miles de pasajeros utilizan nuevamente el paradero y pipas y vehículos pesados continúan circulando por las vialidades de la zona.

No obstante, para quienes trabajaban ahí la tarde del 10 de septiembre de 2025 conserva otros recuerdos. Elpidio Vargas Hernández, Yolanda Flores, Norma y Juana Ramírez presenciaron la explosión y, en entrevista exlusiva con GuillermoOrtega.com, reconstruyeron los minutos en los que el fuego se extendió, decenas de personas intentaron escapar y comenzaron a aparecer las primeras víctimas con quemaduras.

El accidente ocurrió alrededor de las 14:20 horas, cuando una pipa de Transportadora Silza que trasladaba aproximadamente 49 mil 500 litros de gas LP volcó en las inmediaciones del distribuidor vial. La ruptura del contenedor provocó una fuga que formó una nube de gas y posteriormente ocurrió la explosión. Elpidio, un taquero de la zona, se encontraba trabajando cuando escuchó el estruendo. Desde donde estaba pudo observar el avance de las llamas hacia diferentes puntos del puente.

“Estaba yo lavando el piso y de repente se oyó una explosión y volteé y ya estaba prendido allá de aquel lado. El fuego corrió hasta aquí, hasta el puente. Se volvió a regresar hasta la pista y de la pista recorrió todo aquel puente”.
Elpidio Vargas Hernández. Taquero.

Corrieron mientras sentían el fuego detrás

Los primeros segundos fueron de duda y confusión. Norma, vendedora de dulces, recuerda haber escuchado un fuerte ruido y después observar una nube blanca, mientras Yolanda, quien atiende un puesto de jugos, vio que las personas comenzaban a correr sin entender todavía qué había ocurrido. “Todo mundo corriendo. No sabíamos qué había pasado hasta que volteamos”, relató.

Para Juana, vendedora de flores, la dimensión del peligro se hizo evidente cuando las llamas comenzaron a elevarse y quienes permanecían cerca comprendieron que tenían que abandonar inmediatamente el lugar.

“Nos quedamos viendo como si nada. Ya después, cuando empezó a explotar y la lumbre para arriba. Dejamos todo aquí, nos fuimos para adelante a correr. Y se sentía la lumbre atrás de uno, como el calor”.
Juana Ramírez. Vendedora de flores.

El fuego alcanzó vehículos que circulaban o permanecían en los alrededores. Elpidio recuerda un tráiler cargado con pacas de cartón y una unidad de transporte público que fueron alcanzados por las llamas. Conforme comenzaron a llegar policías, ambulancias y bomberos, los comerciantes también observaron las consecuencias que la explosión había dejado sobre quienes no consiguieron alejarse a tiempo.

“Ahí agarró un tráiler con pacas de cartón. Abajo del puente se quemó un micro. Un micro y el chofer. Venía una persona caminando sin ropa y todo quemado”.
Elpidio Vargas Hernández. Taquero.

Las imágenes de los heridos permanecen un año después

Entre las víctimas se encontraba Alicia Matías Teodoro, quien protegió con su cuerpo a su nieta Jazlyn durante la explosión y posteriormente murió debido a la gravedad de sus quemaduras. Yolanda recuerda haber visto a Alicia después de la emergencia. “La vimos cómo pasó aquí. Toda quemada con su ropa pegada a su cuerpo”, relató. Juana también observó el traslado de personas lesionadas y conserva otro recuerdo particularmente crudo de aquella tarde.

“Ahí se veía que se bajaban los quemaditos. Olía feo. Yo creo como la quemada del cuerpo de la gente… como cuando la carne se quema”.
Juana. Vendedora de flores.

Norma recuerda que la respuesta de los servicios de emergencia comenzó rápidamente. “Inmediatamente se veían policías y también llegaron los bomberos, patrullas, ambulancias. Todo fue muy rápido”, explicó. Las autoridades acordonaron el sitio y comenzaron a retirar a quienes todavía permanecían en las inmediaciones. “Nos retiraron. Acordonaron todo eso y nos dijeron que desalojáramos”, recordó Elpidio.

Investigación y reparaciones tras la explosión

La investigación posterior descartó que un bache o una falla mecánica fueran responsables de la volcadura. Tras realizar cientos de peritajes, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México señaló posibles omisiones de Transportadora Silza en materia de gestión de riesgos y reportó que el conductor había registrado incidencias por exceso de velocidad antes del accidente. Las autoridades también iniciaron el proceso para reparar económicamente a víctimas directas e indirectas.

A finales de agosto de 2026, la Fiscalía capitalina informó que se habían concretado 156 acuerdos reparatorios por más de 471 millones de pesos, mientras permanecían pendientes dos casos. Para algunos comerciantes del lugar, sin embargo, el apoyo económico nunca llegó. Norma asegura que únicamente les ofrecieron asistencia psicológica. “No. Nada. Sí, venían, me parece que de la delegación, a que si querías apoyo psicológico podías acudir”.

Hoy el tránsito volvió a su ritmo habitual y también las unidades pesadas continúan pasando por la zona. “Siguen normal. Pasan pesados, así normal”, dice Juana. Para Elpidio, la distancia entre sobrevivir y convertirse en una víctima aquel 10 de septiembre fue de apenas unos metros.

“Si hubiera sido más acá adelante, pues nos quemamos todos”.
Elpidio Vargas Hernández. Taquero.

Yolanda resume lo que queda después de un año en unas cuantas palabras: “Que no vuelva a pasar. Que no me vuelva a pasar”.

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